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| Conducta Alimentaria Eduardo Miramontes 1, Gabriel Franco 2 |
| 1 Licenciado en Psicología 2 Nutricionista e-mail: gfranco@iacn.com.ar |
Probablemente la nota anterior le haya caído un poco indigesta en algunos aspectos, pero recuerde a las proteínas: son necesarias en cualquier régimen a pesar de ser de más difícil digestión que los hidratos de carbono No estamos en este mundo para estar todos de acuerdo con todos, pero sí para intercambiar opiniones pacíficamente. Aprender unos de otros.
Lo que a simple vista pudo haber parecido una injusta embestida a la profesión y a sus representantes, fue simplemente el puntapié inicial para contarles nuestro tema de investigación de los últimos años.
No podemos decir que la nuestra es la verdad absoluta por el sólo echo de haberla podido escribir. Pero sugerimos la experiencia de entrenarse seriamente en Conducta Alimentaria para comprobar su eficiencia en la practica diaria.
Planteamos el tema desde una posición estricta y bien demostrable a partir de un concepto sencillo: "ese paciente que usted tiene delante, es una unidad psicofisica y debe ser tratada como tal".
Esto que parece obvio, muchas veces escuchado y muchas veces ignorado, es la base de todo buen tratamiento, en general no tomada en cuenta al momento de prescribir.
¿No le gusta la psicología? No importa, véalo de éste otro modo: su paciente es un cuerpo enfermo (eso es real), ¿cómo explica entonces que no todos sus pacientes actúen y respondan del mismo modo? O ¿cómo explica que se repitan respuestas iguales en pacientes distintos?
Hablamos de conducta.
Las personas tenemos conductas, buenas o malas, beneficiosas o dañinas, opuestas o encontradas; y esas conductas, que como profesionales en general no aprendemos a evaluar y tener en cuenta al momento de la prescripción, son las responsables del fracaso de los tratamientos.
Existe un número limitado de conductas posibles. Pero puede suceder que:
a) A estímulos iguales, personas distintas responden de formas diferentes
b) A estímulos distintos, personas diferentes responden de la misma forma.
c) Sean ejercidas en orden diferente por personas distintas.
d) Sean ejercidas en orden diferente por la misma persona en ocasiones diferentes.
Tal vez no quede muy claro, pero le recomiendo ir juntando estas notas a modo de piezas del gran rompecabezas que intentaremos armar.
Como el tema es vasto, iremos por partes.
A los fines de estructurar lo inestructurable, hemos desarrollado un esquema que representa la Conducta Nutricional de las personas. Nos metimos en un brete, pero deshilamos del mismo los siguientes elementos básicos que lo componen y que, si está interesado en el tema, no debería olvidar:
- Necesidad de Comer
- Asociaciones
- Elección
Con estas cositas en la mano, vamos a desentrañar juntos el complejo enigma de la Conducta Nutricional humana, y si es posible, la metodología para su encauzamiento hacia objetivos adecuados.
Partamos de lo obvio: una persona come porque siente necesidad de hacerlo. Dentro de ese contexto de necesidad, las cosas no son tan obvias cuando tratamos de analizar el valor del término "necesidad"; cuando de alimentos se trata.
Usted esta acostumbrado a tratar con pacientes que lo consultan por problemas relacionados con los alimentos, y habrá notado que ellos (y usted y yo también), consumen una variedad amplísima de elementos comestibles y otra, en general no tan amplia, de elementos no comestibles, o que para ser mas académicos, no pueden ni deben ser considerados como alimentos.
La Nutrición es un concepto integral, y sustentados sobre ésta realidad redefinimos a la Necesidad de Comer, como:
el impulso de incorporar por vía oral al organismo un elemento, interpretado como alimento.
Ejemplos: un vaso de agua, un trozo de pan, un aperitivo.
(agregue más ejemplos y comuníquese con nosotros)
Para lo que sigue, lamentablemente deberá esperar una semana
| Fecha última actualización: 11-07-2001 |