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| Conducta Alimentaria Eduardo Miramontes 1, Gabriel Franco 2 |
| 1 Licenciado en Psicología 2 Nutricionista e-mail: gfranco@iacn.com.ar |
La semana pasada definimos la Necesidad de Comer, mas allá de la simpleza del termino.
Queremos hablar hoy de los estímulos.
Entendemos por tales, aquellos factores capaces de generar una acción: "Si acerco la mano al fuego, siento calor, y la retiro inmediatamente". Fantástico.
Nada más simple.
Ahora, ¿qué pasa cuando no acerco la mano al fuego y así y todo la retiro inmediatamente?
Pueden haber ocurrido dos cosas, o que, por aquello de que el miedo no es zonzo, la haya retirado antes de tiempo, o que haya imaginado que había fuego. No olvide esto, por favor.
Cuando a su paciente le pica la panza después de treinta y dos horas sin comer, evidentemente puede suponer que tiene hambre. El problema lo tendrá cuando hace cinco minutos que termino de cenar, y si bien no le pica la panza, tiene ganas de comerse un pebete de jamón y queso o una pata de pollo que quedó de la cena.
Hay estímulos que, como lo esencial, son invisibles a los ojos.
Pero para complicarla más aún, hay estímulos más invisibles que otros. Tan invisibles son, que si a su paciente lo agarra un psicoanalista, puede cómodamente tenerlo entre 23 y 27 años acostado en el diván a razón de una vez por semana y cien pesos los cuarenta y cinco minutos.
Entonces bien, resulta que tenemos dos tipos de estímulos, bastante ocultos ambos.
De estos dos "modelos" de estímulos, los más ocultos y difíciles de descubrir, son aquellos que se originan en los primeros años de vida y allí quedan en algún lugar de nuestra humanidad, a veces molestando, a veces ayudando.
Los otros, son mas nuevitos y van y vienen; algunos perduran, pero en general son reemplazados permanentemente.
Pero los estímulos no accionan directamente sobre los deseos de comer de la persona, ni sobre la elección que hará del alimento para satisfacer esa necesidad.
Los estímulos son simplemente el interruptor. No se puede saber si son anteriores o posteriores a dicha necesidad, si la activan o son activados por ella. De echo ese orden no tiene mayor importancia, lo importante es que impulsan a la persona a comer, o a decidir qué comer.
Las cosas se van complicando mas aun, ya que estos estímulos, no están solos, como tampoco están solas la necesidad de comer y la elección del alimento.
En medio de ese instante de duda del paciente en que decide qué, como, cuando, donde y con quien comer, aparecen las asociaciones.
De ellas, y hasta la semana que viene, solo le daremos la definición: entendemos por asociación al conjunto de relaciones psicológicas que unen un acontecimiento actual con un acontecimiento pasado, mediante un nexo propio y personal, que no necesariamente une dos acontecimientos similares.
| Fecha última actualización: 18-07-2001 |