| Lo último en nutrición. |
| Conducta Alimentaria Eduardo Miramontes 1, Gabriel Franco 2 |
| 1 Licenciado en Psicología 2 Nutricionista e-mail: gfranco@iacn.com.ar |
En esta serie de notas que venimos presentando, tratamos de describir lo que llamamos Esquema Dinámico de la Nutrición Humana.
Hemos presentado sus elementos más importantes y describimos sucintamente cada etapa y la interacción entre ellas.
Pero (y esperamos que así sea), quedan flotando dos preguntas:
a) ¿por qué ocurren estas cosas?
b) ¿dónde comienzan?
Estas cosas ocurren gracias a un extraño personaje de nuestro cuento: las variables; a las cuales, de entrecasa, llamamos N + 1.
Las personas, cotidianamente, manejamos muchas situaciones al mismo tiempo, algunas propias de nuestra mente, y otras que nos afectan desde el exterior.
Nuestra posición ante temas tales como la vida, la muerte o la felicidad, podrían ser ejemplos de las primeras. Una epidemia, de las segundas.
Así como nuestro aparato digestivo es capaz de manejar hasta un cierto volumen de alimento sin sufrir algún tipo de deterioro, nuestro aparato psíquico es capaz de manejar, de forma absolutamente personal como una única e irrepetible huella dactilar, un determinado volumen de variantes (N).
Mientras ese número (¿cuasi genético?) N, se mantiene constante, también se mantiene constante nuestra salud psico-física. Sobrevivimos a cada día con nuestro N estable.
Pero bien, ¿qué pasa cuando en medio de esa estabilidad nos llega un telegrama de intimación para pagar una suma de dinero exorbitante e inesperada? ¿o si se enferma o muere una persona querida? Decimos que a nuestra N, se le suma un elemento más: una nueva variable.
Una de tres cosas puede ocurrir entonces:
1) Le hacemos lugar a la nueva variable entre las N variables que manejábamos, porque nos queda capacidad de manejo.
2) Reemplazamos una de las variables viejas (ya sea por que es poco importante o porque no la necesitamos por el momento), por la nueva.
3) Si no hay resto ni reemplazo posible, la sobrecarga produce una crisis, que puede manifestarse en un simple resfrío, un aumento de la presión arterial, un infarto, un aumento o descenso de peso incontrolable, o hasta la muerte o la psicosis.
La nutrición, como acto biológico de sustentación de la vida o como camino de satisfacción, así como el sexo reproductivo y el otro (más frecuente), forman parte permanente del elenco estable de N variables cotidianas. La terapéutica ideal a emplear, en lo que nutrición se refiere, debería apuntar a dejar de lado a la alimentación como variable de conflicto, para guardarla junto a los instintos de mantención de la vida: "sólo me alimento para vivir".
Pero la realidad es mucho más rica y compleja, entre otras cosas porque el ser humano lo es.
Ya que tuvieron tanta paciencia, les pedimos un poquito más hasta la próxima entrega.
| Fecha última actualización: 15-09-2001 |