Guías Alimentarias para los Estadounidenses. Un Resumen
Lic. Ana Asaduroglu - Lic. Laura Cuffia


      Hoy en los EEUU la mala alimentación y el sedentarismo están estrechamente ligados a las principales causas de morbimortalidad. Las llamadas enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT), como obesidad, enfermedad cardiovascular, diabetes mellitus tipo 2, osteoporosis y ciertos tipos de cánceres, implican un grave problema de Salud Pública, y son el resultado del desequilibrio calórico producido principalmente por el consumo excesivo de calorías en relación con las que se gastan. Tanto la prevalencia de sobrepeso como de obesidad está aumentando de manera alarmante, a punto tal que la OMS la ha denominado como "la epidemia del nuevo siglo". Aproximadamente 7 de cada 10 estadounidenses presenta sobrepeso y los análisis prospectivos sugieren que para el año 2015 la prevalencia de obesidad (IMC = 30) sea del 50% y el sobrepeso global del 75 al 80%; como señala Jorge Braguinsky, se vivirá en un mundo de gordos.

       Con el fin de promover la salud y disminuir el riesgo de las enfermedades crónicas antes mencionadas, organismos gubernamentales de los EEUU elaboran las Guías Alimentarias. Estas brindan consejos sobre dieta y actividad física basados en evidencia científica actualizada; son revisadas con una periodicidad quinquenal por un Comité Asesor (Dietary Guidelines Advisory Committee, DGAC), designado por el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) y por el Departamento de Agricultura (USDA) de ese país.

      El informe realizado por DGAC-2005 fue utilizado para desarrollar las nuevas Guías Alimentarias publicadas recientemente en forma conjunta por ambos Departamentos (USDA y HHS) y constituye la base de las recomendaciones que se utilizarán para el desarrollo de programas y políticas en materia de salud y nutrición.

      A diferencia de las Guías Alimentarias anteriores, esta publicación, contiene mayor información técnica, y está destinada a los responsables de desarrollar las políticas, los proveedores de cuidados de salud, los nutricionistas y los educadores en nutrición, y no al público general, como lo fue en versiones anteriores. Están formuladas para población estadounidense mayor de 2 años de edad y su carácter flexible permite adecuarlas a las preferencias alimentarias de diferentes grupos étnicos, vegetarianos u otros, al momento de planificar su alimentación, diseñar programas o herramientas educativas.


Dietary Guidelines for Americans - 2005

Dietary Guidelines for Americans 2005
Department of Health and Human Services (HHS) - Department of Agriculture (USDA)
Enero 2005
      Las Guías Alimentarias sintetizan los conocimientos científicos relativos a los nutrientes y otros componentes de los alimentos en recomendaciones que permitan a la población adoptar un patrón alimentario y estilo de vida saludables. Estas recomendaciones están interrelacionadas y son interdependientes; es por ello que deben implementarse como un todo para alcanzar los objetivos propuestos. La publicación las agrupa en nueve áreas de interés relacionadas: nutrientes adecuados dentro de las necesidades calóricas; manejo del peso; actividad física; grupos de alimentos para promover; grasas; carbohidratos; sodio y potasio; bebidas alcohólicas; sanidad alimentaria. Cada una incluye recomendaciones clave de carácter general y otras en particular, destinadas a grupos específicos de población. Los ejemplos utilizados toman como referencia una dieta de 2000 kcalorías; sin embargo, la ingesta calórica recomendada dependerá de la edad, sexo y nivel de actividad física de cada persona.

      La premisa básica de las Guías Alimentarias es que las necesidades de nutrientes deberían satisfacerse principalmente a través del consumo de alimentos, dejando aquellos fortificados y los suplementos nutricionales para casos especiales que realmente lo requieran, ya que no reemplazan una dieta saludable. Es por ello que instan a consumir una dieta variada y balanceada, con alta densidad nutricional; a equilibrar las calorías ingeridas con el gasto, evitando el sedentarismo e incrementando la actividad física; a elegir criteriosamente los alimentos recomendando sean nutritivos, variados, ricos en fibras (frutas, verduras, granos enteros) y potasio y bajos en grasas saturadas, trans, colesterol, azúcares agregados, sal y alcohol; así como a prevenir las enfermedades microbianas transmitidas por los alimentos a través de una correcta manipulación de los mismos.

      La Guía de Alimentos del USDA (USDA Food Guide) y el Plan de Alimentación con Enfoques Nutricionales para detener la Hipertensión (Dietary Approaches to Stop hipertensión, [DASH] Eating Plan) son ejemplos ilustrativos de cómo alimentarse saludablemente de acuerdo a las Guías Alimentarias. Siguiendo estas recomendaciones, es decir, consumiendo una dieta equilibrada combinada con una cuota regular de actividad física, las enfermedades crónicas podrían prevenirse e incluso mejorar su evolución en la mayoría de las personas.


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