¿Comer más arroz para frenar la obesidad en Occidente?

Publicado el 06 de mayo de 2019


Kioscos “saludables” en las escuelas, impuestos más altos a las bebidas azucaradas, advertencias en los envases de “comida chatarra”, nuevas drogas para reducir el apetito… Esta semana, reunidos en Escocia, los mayores expertos en obesidad del mundo evaluaron estas y muchas otras medidas como alternativas para frenar el fuerte avance que tuvo esa enfermedad, especialmente en el mundo occidental. La receta más llamativa, sin embargo, llegó desde Oriente. La trajo un investigador japonés y sonó bastante sencilla: para mejorar, afirmó, hay que comer más arroz. Y lo justificó con una batería de estadísticas que obligaron a tomarlo en serio.

El trabajo que se puso al hombro el profesor Tomoko Imai, del Departamento de Nutrición del Doshisha Women's College de Kyoto, junto con colegas de la Nagoya University y otros dos centros de investigación locales, fue el de comparar exhaustivamente las tasas de población obesa y las cantidades de consumo de arroz por habitante de 136 países de todo el mundo con poblaciones mayores al millón de habitantes.

Tras esa observación, quedó al descubierto un patrón muy claro: casi sin excepción, los países cuya población consume más arroz presentan una proporción sustancialmente menor de personas excedidas de peso en relación a las naciones donde ese cereal se come menos o casi no tiene presencia en la mesa. "Se encontró una relación significativa. El consumo de arroz resultó ser inversamente proporcional a la obesidad", fue la conclusión.

Por supuesto que la mucha o poca ingesta de arroz no es lo único que define que las personas lleguen a niveles de peso insalubres. Por eso, estos investigadores también tomaron en cuenta para su cálculo estadístico la influencia de una serie de factores relacionados con el estilo de vida y la situación socioeconómica propia de cada país, incluidos el consumo total de energía en la dieta, el nivel educativo, la cantidad de fumadores, el producto per cápita, el gasto en salud y el porcentaje de población mayor a 65 años. Y aun con ese ajuste, explicaron, la relación se mantuvo inalterada: a mayor ingesta de arroz, menos personas obesas.

"Las relaciones observadas sugieren que la tasa de obesidad es baja en países que tienen al arroz como comida básica. Por lo tanto, un estilo de dieta japonés o asiático, basado en el arroz, puede ayudar a prevenir la obesidad”, aseguró Imai, para sorpresa de los asistentes al 26° Congreso Europeo de Obesidad, que acaba de concluir en una primaveral pero aún gélida ciudad de Glasgow.

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