¿Existe una relación entre la percepción del sabor y la obesidad?

Publicado el 14 de mayo de 2019


La investigación fue publicada recientemente en la prestigiosa revista American Journal of Clinical Nutrition. Sus resultados son pioneros en todo el mundo ya que es la primera vez que se reporta una relación inversa entre la puntuación en la percepción total de todos los sabores (total taste score) y el peso, obesidad y perímetro de la cintura en una población de 381 hombres y mujeres de entre 55 y 75 años. Estudios previos del mismo grupo de investigadores habían hecho mediciones aisladas de cada uno de los cinco sabores internacionalmente reconocidos (dulce, salado, amargo, ácido y umami), pero de forma individual.

Los hallazgos son relevantes para aportar nuevas evidencias en esta línea y ponen de manifiesto la importancia de la relación entre percepción del sabor y obesidad y la necesidad de tener en cuenta la capacidad de percepción de los distintos sabores por cada persona a la hora de pautar dietas para prevenir o tratar la obesidad.

“Al ser transversales, nuestros resultados no permiten saber si esta relación es causa o consecuencia y actualmente estamos trabajando en estudios de seguimiento. En este sentido, conclusiones recientes en ratones de laboratorio han demostrado que la inflamación que suele existir en la obesidad es capaz de destruir las papilas gustativas y ésta sería la consecuencia de que las personas obesas percibieran menos el sabor”, apunta la investigadora Dolores Corella. Por otra parte, a nivel de causa, “se hipotetiza con que una menor capacidad para percibir el sabor en ciertas personas determinaría que tuvieran que comer más alimentos para conseguir que llegara al cerebro una información suficiente de sabor para desencadenar las señales de saciedad y así parar de comer”, añade.

Por todo ello, una de las medidas en las que se está trabajando desde el equipo del CIBEROBN es en la elaboración de dietas, no sólo saludables sino también sabrosas, que además se aconsejan personalizadas a las preferencias de cada persona para conseguir una mayor adherencia.

Al mismo tiempo, este grupo ha investigado si existe una influencia genética en la percepción del sabor. Para ello, en este mismo estudio ha realizado un genotipado denso de todo el genoma en los participantes y analizado si existiría asociación entre las variantes genéticas y cada uno de los sabores y el sabor total mediante la técnica de GWAS (estudio de asociación de genoma completo). 

El gen asociado con la percepción total del sabor es el denominado LRRC32, relacionado previamente con inmunidad, y, curiosamente, con asma y otras enfermedades pulmonares. 

Todos estos novedosos descubrimientos contribuirían a aumentar el conocimiento sobre la relación entre sabor, obesidad, factores genéticos y ambientales que condicionan las preferencias e ingestas de alimentos y podrán llevar a diseñar mejores estrategias preventivas o terapéuticas.

Fuente: CIBEROBN

Para más información: https://www.ciberobn.es/noticias/sabores-que-no-engordan

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