“Vamping”, el fenómeno que impacta sobre el sueño y hace ganar peso

Publicado el 29 de marzo de 2019


“Utilizar aparatos tecnológicos (tabletas, celulares, etc.) antes de ir a la cama hace que se reduzca el número de horas de sueño”, explica la doctora Ángela Milán, neuróloga de la Unidad del Sueño de la Clínica Universidad de Navarra. La explicación radica “en la luz azul de onda corta emitida por esos dispositivos, que hace que se inhiba la hormona llamada melatonina, que es la que regula el ciclo de sueño”.

El vocablo vamping tiene su origen en la mezcla de dos términos ingleses, vampire (vampiro) y texting (acción de teclear mensajes de textos), y hace referencia a las personas que utilizan aparatos multimedia por la noche.

Los especialistas en sueño aconsejan ir a dormir a una hora constante y evitar la exposición a ciertas tecnologías dos o tres horas antes de ir a la cama

El problema, argumenta Milán, es que “al no secretar nuestro organismo esta hormona a la hora que toca”, lo que aparece es “un insomnio o una fase retrasada del sueño”. Pero eso no es lo peor: la desregulación hormonal que provoca el vamping comporta un “aumento del riesgo de obesidad o diabetes, ya que también puede afectar a la regulación de la insulina”.

Y la pregunta es: ¿por qué dormir menos puede traducirse en un aumento de peso? Porque “la melatonina se encarga de regular nuestra señal de saciedad”, esgrime la doctora María Alija, endocrinóloga pediátrica. Debido a la práctica del vamping, “aumentan los neuropéptidos que simulan el apetito, y disminuyen los que mandan la señal de saciedad”.

Pero ahí no acaba el listado de agravios. En ese contexto, el tipo de alimento que más apetece es el rico en grasas e hidratos de carbono. “No acabas comiéndote una ensalada, sino que te decantas por una medialuna”, subraya Alija. “Hay estudios que demuestran que, de media, si se duermen menos de tres o cuatro horas del descanso normal, al día siguiente se pueden ingerir entre 380 y 400 calorías más de lo habitual”, recalca esta doctora.

Hay que tener en cuenta además, que si “uno duerme menos, durante el día está más cansado, por lo que se va a mover menos y está claro que eso va a favorecer el aumento de peso”. “Hay una relación directa entre dormir menos y comer más y peor”, sentencia Alija.

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