Científicos argentinos y la Universidad de Harvard investigan si altas dosis de Omega 3 previenen el COVID-19

Publicado el 22 de julio de 2020


Con el devenir de la pandemia global por el nuevo coronavirus se fortaleció el concepto de las “dos avenidas principales” que se bifurcan para llegar a un mismo lugar: el hallazgo de la cura del COVID-19. Por un lado, está el camino fecundo y más largo que es el de las vacunas; y por el otro, el también brioso camino de las terapéuticas -las preventivas para pacientes sanos y las otras para enfermos leves, moderados y severos- en donde se inscriben hasta ahora fármacos conocidos por su eficacia en otras patologías, sueros hiperinmunes (de convalecientes y equino), la rama de los antivirales y los antinflamatorios como colchicina y sarilumab entre otros.

En el contexto de una pandemia cualquier estrategia farmacológica preventiva debiera cumplir dos premisas fundamentales: ser accesible y universalmente aplicable, y poseer escasos o nulos efectos adversos, ya que no hay que olvidar que la ciencia intenta tratar a una población (muy) numerosa y sana.

¿Por qué toman fuerza los estudios preventivos con fármacos, mientras se espera el momento Eureka! que dará origen a una vacuna eficaz para inmunizar a la población? Justamente porque en un tiempo pandémico gobernado por la incertidumbre y en el cual aún los científicos y expertos no llegaron al conocimiento cabal del virus; avanzar sobre lo ya conocido ayuda a propulsar las investigaciones.

Yendo a lo que actualmente se dispone para combatir la pandemia y fuera del “efecto esperanza”; hasta hoy, las únicas acciones concretas para prevenir la alta contagiosidad que demostró tener el virus SARS-COV- 2 tienen más que ver con los comienzos del siglo XIX que con este flamante siglo XXI; son las medidas preventivas de gestión individual- social-poblacional como el uso del tapabocas, el distanciamiento social y la higiene personal.

Listos para derrotar al coronavirus y con la amenaza latente de la pandemia global, se ponen en marcha nuevos ensayos clínicos alrededor del mundo, en busca de una terapéutica preventiva para paliar la peste. Uno muy prometedor es el que se llevará a cabo en las próximas semanas entre Argentina y Estados Unidos, llamado PREPARE-ITMás precisamente y de manera conjunta entre un grupo de científicos transdisciplinares argentinos de la ciudad de Rosario, y otro grupo nativo de la Universidad de Harvard.

El equipo de investigadores argentinos pertenece a ECLA (Estudios Clínicos Latinoamérica) y al Instituto Cardiovascular de Rosario, bajo la dirección de los médicos cardiólogos argentinos Rafael Díaz y Andrés OrlandiniY el equipo que trabajará desde la Universidad de Harvard está liderado por el doctor en medicina, Deepak L. Bhatt, quien además es director ejecutivo del Programa de Intervenciones Cardiovasculares y profesor de la Universidad de Harvard.

Deepak Bhatt es una de las personalidades académicas más destacadas de los últimos años en el ámbito cardiovascular. Su mayor producción científica estuvo focalizada en el área de trombosis, agregación plaquetaria y prevención cardiovascular. Una de las contribuciones de mayor impacto fue demostrar reducción de morbilidad y mortalidad cardiovascular con un derivado etílico del Ácido Eicosapentaenoico (o EPA), presente en el Omega 3, en pacientes de alto riesgo cardiovascular. Actualmente aporta su experiencia y conocimiento en investigaciones de gran nivel científico para mitigar las consecuencias de la actual pandemia por el nuevo coronavirus.

La pregunta científica disparadora que ambos equipos se formularon y que devino en la puesta en marcha del ensayo clínico PREPARE-IT fue investigar los efectos de un componente del Omega-3 en la prevención del COVID-19. El estudio que tendrá su rama de voluntarios en la Argentina tiene un sólido background científico en donde apoyarse. Está basado en la experiencia de la investigación REDUCE-IT , que ya demostró que la administración de un derivado del Omega 3 -el ácido eicosapentaenoico, EPA- en altas concentraciones y en pacientes de alto riesgo de desarrollar eventos vasculares redujo la mortalidad. Y los datos experimentales además demostraron que estos agentes poseen propiedades antimicrobianas y antivirales.

Desde ahí PREPARE-IT o PREVENIR COVID-19 con EPA en Personal de Salud en Riesgo, según su denominación completa en español, partió de la hipótesis principal que es reducir la tasa de infección en trabajadores de la salud, una población por su exposición directa al virus de muy alto riesgo.

Este ensayo clínico será realizado en 1.500 trabajadores sanos de los sectores sanitarios divididos en grupos de tratamiento y placebo durante un período de ocho semanas. Al grupo de tratamiento se le administrará una dosis diaria de 8 gramos de la droga basada en Ácido Eicosapentaenoico (o EPA) durante las primeras tres jornadas y 4 gramos diarios durante los días 4-60, o un esquema idéntico al grupo placebo.

Si el Omega 3 es antiinflamatorio y antitrombótico que ya se determinó en REDUCE-IT podría tener un rol importante contra el COVID-19. “Hay modelos experimentales que demuestran que este tipo de ácidos grasos poliinsaturados presentes en el Omega 3 puede tener efecto antiviral y antimicrobiano y podría interferir con la cantidad de personas que se infectan”, adelantó Rafael Díaz a InfobaeLa expectativa que tiene este grupo de investigadores es que, como mínimo, se reduzca un 30% el riesgo de contagio.

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