Comer frutos secos en el embarazo se relaciona con un mejor desarrollo neuropsicológico del bebé

Publicado el 08 de mayo de 2019


Su consumo se ha asociado con menos problemas cardiovasculares, un menor riesgo de diabetes y cierta protección contra el deterioro cognitivo, entre otros beneficios. Pero a la lista de bondades que tiene tomar frutos secos también podría unirse la mejora del desarrollo neuropsicológico de los bebés, a juzgar por los resultados de una nueva investigación liderada por científicos del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal).

Sus conclusiones, publicadas en la revista European Journal of Epidemiology, muestran que la ingesta abundante de nueces, avellanas o almendras en el primer trimestre de embarazo se asocia con una mejor función cognitiva, capacidad de atención y memoria de trabajo de los descendientes, que se ha comprobado a largo plazo.

"El desarrollo de los niños se evaluó a través de distintos test al año y medio, cinco años y ocho años después del nacimiento", explica Florence Gignac, investigadora del ISGlobal, centro impulsado por la Caixa.

Y lo que mostraron los análisis, realizados a un grupo de 2.200 parejas de madre e hijo (proyecto INMA), fue que los bebés nacidos del grupo que había consumido una mayor cantidad de frutos secos durante el primer mes de embarazo tenían mejores resultados que el resto.

En concreto, continúa Gignac, los investigadores comprobaron que aquellos casos en que las madres habían consumido en torno a tres raciones semanales de 30 gramos en la primera etapa de su embarazo, presentaban, en el estudio de la función cognitiva, "tres puntos más que los del grupo de bajo consumo".

El trabajo, subraya, tuvo en cuenta posibles factores de confusión, como el conjunto de la dieta, el origen socio-económico de las madres o si habían dado lactancia materna, entre otros condicionantes.

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