Del hambre al sobrepeso en una misma vida: el nuevo panorama de la nutrición

Publicado el 12 de mayo de 2020


La fotografía se consolida. El mundo parece avanzar hacia un panorama en el que las cifras de hambrientos se reducen tímidamente y el número de personas con sobrepeso aumenta a un ritmo preocupante. El mayor informe anual de nutrición señala que en el mundo existe la "asombrosa" cifra de 677,6 millones de adultos obesos y que 149 millones de menores de cinco años sufren retraso en el crecimiento. Los expertos advierten: hay que mirar los datos más allá de las medias nacionales, para que no enmascaren las desigualdades dentro de un mismo país, y los ultraprocesados llegan a lugares donde antes eran impensables. El estudio ha sido realizado por un grupo independiente de 18 expertos procedentes de universidades, institutos de salud, fundaciones y agencias de la ONU.

"Este informe muestra una realidad más detallada en la que ya no solo analizamos las distinciones entre los países, sino también en el nivel regional. Hay gente que se está quedando atrás dentro de sus propias fronteras mientras otros avanzan", informa Camila Corvalán, epidemióloga chilena especializada en nutrición y una de las autoras del estudio. La distinción entre un mundo subdesarrollado lleno de gente con hambre y otro rico, con ciudadanos con sobrepeso, se ve difuminada. Ahora podemos encontrar desnutrición en países de ingresos medios y sobrepeso en países pobres.

La investigación es cualitativa. Es decir, que recoge estadísticas, estudios e investigaciones previamente elaboradas para examinar un panorama completo. Éste fue analizado antes del estallido de la pandemia generada por el coronavirus. "No se puede entender el sistema alimentario separado de lo que está ocurriendo, porque refleja los mismos desequilibrios que estamos viendo con la pandemia. Si un cuerpo no está bien alimentado y con los nutrientes necesarios, va a responder peor a la enfermedad. Y si, además, los sistemas sanitarios son precarios, aumenta el nivel de vulnerabilidad", comenta Corvalán.

El estudio incluye 150 países en todo el mundo. Se analizaron aquellos con niveles significativos de tres indicadores: desnutrición aguda, crónica y sobrepeso. Por eso, quedan fuera 50 países, casi todos ellos de ingresos altos. Se trata de un informe que se está realizando desde que en 2013 se celebrara la primera cumbre mundial de nutrición para el desarrollo.

Las mayores disparidades se observan en países como Nigeria, Indonesia o India. Enormes territorios en los que conviven muchos contextos bajo el mismo paraguas. En la otra cara de la moneda, países como Perú, Argelia o Egipto muestran grandes avances en la reducción de las desigualdades. Ante estas diferencias, los especialistas se hacen la siguiente pregunta: ¿tendría sentido aplicar una misma política a nivel nacional?

La desigualdad ya no la marca solo el acceso a alimentos. Está marcada también por el acceso a una dieta variada. El informe aportará otro dato interesante: una misma persona podría sufrir desnutrición y, años más tarde, obesidad. "Esto se explica porque en sus primeros años, no ha recibido nutrientes necesarios o, incluso, su madre no los ha ingerido durante el embarazo. Y después tampoco tiene acceso a alimentación saludable, sino a ultraprocesados o a una dieta poco variada", informa Corvalán. Desde 2010, el sobrepeso entre niños y adolescentes ha aumentado del 10,3% al 19,2% entre los niños, y del 10,3% al 17,5% entre las niñas.

El profesor Derek Headey presenta el siguiente ejemplo: "Las calorías de los huevos en Burkina Faso, son aproximadamente 15 veces más caras que las de los alimentos básicos con almidón como el maíz o el arroz, mientras que las calorías de los huevos en Estados Unidos son solo 1,9 veces más caras. En África subsahariana, los huevos, la leche fresca y los cereales infantiles son prohibitivamente caros para los pobres, aunque el pescado es relativamente asequible".

"Todavía hay pocos datos sobre el papel de los alimentos procesados y las bebidas azucaradas en las dietas de los países de ingresos medios y bajos. Aunque si tenemos datos de ventas de la industria y arrojan luz sobre cómo la compra de estos productos está cambiando en todo el mundo. Las ventas aumentan modestamente o disminuyen en muchos países de altos ingresos, pero crecen rápidamente en los países en desarrollo", señalan los expertos en el presente informe.

La doctora Corvalán comenta que, en el mundo globalizado, las industrias de ultraprocesados están llegando a lugares a los que antes era imposible. Una de las investigaciones incluidas en el análisis refleja que los kenianos que compran en supermercados en lugar de los puestos tradicionales tienen un 7% más de posibilidades de desarrollar sobrepeso. Y concluye: "Por este motivo, incidimos en que en aquellos países donde la legislación es más laxa y hay menos controles, los Gobiernos deben implicarse más y establecer más controles de calidad".

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