Desarrollan el primer aditivo para envases alimentarios que eliminaría la listeria

Publicado el 07 de noviembre de 2019


Un equipo de investigadores del CSIC en conjunto con Encapsulae, startup que forma parte de los programas para el desarrollo de envases activos y biodegradables, han desarrollado el primer aditivo para envases de contacto alimentario con capacidad de matar la Listeria monocytogenes, la bacteria que causa la listeriosis. El aditivo reduciría de forma drástica la población de bacterias, ya que en los ensayos in vitro se ha demostrado una alta actividad en 24 horas, pasando de 100.000 unidades formadoras de colonias, a cero. La dosis infectiva se atribuye a dosis superiores a las 100.000 unidades por porción ingerida.

“Se trata de un proceso disruptivo donde hemos modificado la distancia de los enlaces químicos de un preservante alimentario empleado habitualmente en productos cárnicos. El encapsulado del aditivo modificado en el envase plástico genera una superficie de contacto que impide el crecimiento de las bacterias. El efecto se ha demostrado, entre otros microorganismos, para la Listeria monocytogenes”, explica el profesor José Francisco Fernández Lozano, del CSIC.

La listeriosis es una infección muy grave debida a la bacteria Listeria monocytogenes con una  alta mortalidad, un 30%, que en el caso de grupos sensibles, se eleva aún más hasta un 70 %. Durante el año 2017, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) reportó 2.480 casos de listeriosis en la Unión Europea, con 227 muertes. En España ese mismo año hubo 284 casos confirmados. Durante la crisis de este año de la carne mechada ha habido en un solo brote más de 330 casos, con 3 muertes y 7 abortos.

La listeria es una bacteria muy resistentes a diversas condiciones, como la acidez y las bajas temperaturas, e incluso tiene capacidad de crecimiento a temperaturas de refrigeración entre 2°C y 4°C. Dicha resistencia hace que esté ampliamente distribuida en los suelos, plantas, forrajes, materia fecal, aguas residuales y agua.
La principal ruta de transmisión para el ser humano es el consumo de alimentos contaminados; por ejemplo, salchichas cocidas o patés, pescados ahumados, productos lácteos elaborados con leche cruda y ensaladas preparadas.

Muchos alimentos listos para el consumo incluyen en su proceso de producción una fase que elimina la listeria, como la cocción o el horneado, pero se pueden contaminar en el envasado final o en la manipulación que se da durante la comercialización.

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