Determinan el beneficio de los lácteos frente a problemas de obesidad e hipertensión

Publicado el 12 de febrero de 2019


El estudio Di@bet.es ha contado con la participación de investigadores y centros sanitarios de toda España. La fase transversal del estudio se realizó entre los años 2008-2010 y contó con la participación de más de 5.000 voluntarios de toda España mayores de 18 años. Este estudio, además, ha determinado la incidencia de diabetes en España con los sujetos incluidos en el estudio original tras 8 años de seguimiento. 

El objetivo inicial de este estudio era establecer la prevalencia de diabetes en España, pero también ha permitido estudiar la prevalencia de otros factores de riesgo como la obesidad, la hipertensión, el sedentarismo o la dieta.

"A consecuencia de las cifras de hipertensión -un 39.9%- y de obesidad -un 26,6%- en España, pensamos en la necesidad de poner en marcha estrategias para reducir la presencia de estos por su predisposición a otras patologías relacionadas con enfermedades cardiovasculares crónicas, fallo cardíaco y muerte cardiovascular", explica la coordinadora del estudio, Gemma Rojo, que señala que hasta la fecha no existían trabajos que relacionasen el consumo de lácteos y la presencia de estas enfermedades.

"Esta investigación ha permitido, no solo destacar la asociación entre el consumo de productos lácteos y el mejor perfil metabólico en la población española adulta, sino también poner de manifiesto que las mujeres consumen más leche, queso o yogures que los hombres, mientras que éstos toman más lácteos azucarados como batidos o helados", apunta la coordinadora. Así, señala que en el norte de España es donde se consumen más productos lácteos y que en el este del país es donde menos.

"Aunque las grasas que contienen los lácteos son mayoritariamente saturadas, actualmente está en discusión su papel respecto a su asociación con las enfermedades crónicas, incluyendo cardiovasculares, diabetes, hipertensión y obesidad", explica Gabriel Olveira. "Los resultados de esta estudio -junto a otros realizados en otros países y también con seguimientos prospectivos- apuntan que, en población sana, la ingesta de 2-4 raciones de lácteos entra dentro de un patrón saludable de alimentación, incluso aunque no sean desnatados, aunque deben ser preferentemente no azucarados. Para personas con sobrepeso, obesidad o elevación de lípidos sí se recomendaría tomarlos en su versión semidesnatada o desnatada", añade.

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