Edulcorantes artificiales: ni buenos, ni malos

Publicado el 15 de enero de 2019


Los investigadores analizaron 35 estudios observacionales y 21 ensayos controlados de edulcorantes en niños y adultos. Algunos compararon la ingesta de edulcorantes con la no ingesta; otros compararon menores con mayores tomas.

No encontraron pruebas convincentes de que los edulcorantes artificiales tuvieran algún efecto en la conducta alimentaria, el cáncer, la enfermedad cardiovascular, la enfermedad renal, el estado de ánimo, la conducta o la cognición. El estudio, que se publica en BMJ, encontró un ligero beneficio a la hora de promover la pérdida de peso y mejorar los niveles de glucosa en sangre en ayunas, pero solo en estudios pequeños y en períodos cortos de tiempo.

Ocho estudios en niños mostraron resultados similares. Algunos estudios encontraron evidencia débil de que los niños que usaban edulcorantes artificiales tenían mayores aumentos en los niveles de glucosa en la sangre que aquellos que usaban azúcar.

El autor principal, el Dr. Joerg J. Meerpohl, de la Universidad de Friburgo, dijo que "el objetivo del trabajo era resumir la evidencia, no hacer recomendaciones prácticas", y aunque no encontraron evidencia de daño, no pudieron excluir esa posibilidad, tampoco.