El entrenamiento corto e intenso es bueno para los niños

Publicado el 17 de febrero de 2020


En Argentina, 4 de cada 10 niños, niñas y adolescentes están excedidos de peso. A la mala alimentación, se le suman los niveles decrecientes de actividad física. El entretenimiento en pantalla disponible 24x7, entre otros factores, favorece que se muevan cada vez menos y, como resultado, que desde edades cada vez más tempranas aparezcan problemas como sobrepeso, hipertensión  y diabetes.

El bajo nivel de ejercicio físico de los chicos, no obstante, es una preocupación que trasciende las fronteras del país. Ahora, un equipo de investigación de la Universidad Martín Lutero de Halle-Wittenberg y la Escuela de Medicina de Berlín, de Alemania, concluyó que se pueden utilizar métodos simples para combatir esta tendencia.

En su trabajo, publicado en la revista International Journal of Sports Medicine, integraron el entrenamiento a intervalos de alta intensidad (HIIT) en las clases de educación física y observaron mejoras en la salud de niños y niñas en un período de tiempo muy corto.

El entrenamiento a intervalos de alta intensidad alterna fases cortas de ejercicio físico intenso con períodos de recuperación. "Cuanto más intenso es el ejercicio, mayores parecen ser los efectos, incluso en los niños", explica uno de los líderes de esta investigación, Sascha Ketelhut. No se trata de cuánto tiempo dura el ejercicio, sino más bien de cuán intenso es en un corto período de tiempo.

"Curiosamente, esta forma de ejercicio intermitente es precisamente la forma en que los niños se mueven naturalmente", apunta Ketelhut. Los niños no tienen una propensión natural a correr largas distancias. En cambio, la constante alternancia entre períodos intensivos de esfuerzo y fases cortas de recuperación, como en los juegos que realizan durante el recreo o en la plaza, se ajusta más a la forma en que se mueven y juegan de forma natural.

Los efectos del HIIT fueron bien estudiados en los adultos, pero hay poca investigación en los niños fuera de los deportes competitivos.

A raíz de eso, el equipo alemán integró el método en la educación física regular de los niños de entre 8 y 10 años. Durante los primeros 20 minutos, las clases habituales de educación física fueron reemplazadas por actividades que implicaban un movimiento intenso, como las carreras de relevos con sprints cortos o el entrenamiento en circuito, que fue interrumpido repetidamente por cortos períodos de recuperación.

"Intentamos seleccionar formas intensivas de ejercicio que también fueran divertidas", señala Ketelhut. Las sesiones de entrenamiento solían ir acompañadas de música y coreografías.

Según el investigador, los resultados apoyan la idea de integrar el HIIT a las clases habituales de educación física, ya que el método de entrenamiento es efectivo y adecuado para los niños, y los motiva a hacer ejercicio. El entrenamiento puede incorporarse fácilmente a un programa deportivo estándar, ya que no requiere mucho tiempo, concluye.

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