El mes de nacimiento determina la cantidad de 'grasa buena' del bebé

Publicado el 16 de julio de 2018


El tejido adiposo pardo es el responsable de quemar calorías para mantener una temperatura corporal adecuada. Y para ello, quema las grasas almacenadas en el organismo, con lo que se reduce el riesgo de padecer obesidad o de desarrollar una enfermedad metabólica, caso de la diabetes tipo 2. De ahí que el tejido adiposo pardo o marrón sea conocido como grasa ‘buena’. Y es que cuanto mayor sea la cantidad de grasa parda en nuestro organismo, mejor. Pero, que contemos con más o menos de esta grasa parda ¿de qué depende? Pues del momento del año en que nacemos. O más exactamente, del momento en que somos concebidos. El frío provoca cambios en el esperma que promueven que el futuro bebé cuente con mayor cantidad de grasa marrón.

En el estudio, los autores analizaron las imágenes tomadas por tomografía computarizada a 8.400 mujeres y varones adultos. Y lo que vieron es que aquellos nacidos entre los meses de julio y noviembre tenían mayores cantidades de tejido adiposo marrón activo que los alumbrados entre enero y junio. Sin embargo, es posible que esta diferencia en la cantidad de grasa parda no tenga tanto que ver con el momento del parto como con la época de la concepción. Y es que los nacidos entre julio y noviembre fueron concebidos en la época más fría del año, mientras que los alumbrados entre enero y junio fueron, por el contrario, concebidos en los meses más calurosos. Entonces, ¿es posible que la temperatura en el momento de la concepción condicione el nivel de grasa parda del futuro bebé?

Para responder a esta pregunta, los autores utilizaron ratones, tanto hembras como machos, a los que sometieron a una temperatura ‘moderada’ –23º C– o ‘fría’ –8º C– durante varios días antes de emparejarlos con fines reproductivos. ¿Y qué pasó? Pues en el caso de las hembras, nada. Daba igual que hubieran disfrutado de un clima moderado o que hubieran padecido frío: el nivel de grasa parda de sus crías fue exactamente similar. Pero no ocurrió así en el caso de los machos.

Los resultados mostraron que las camadas descendientes de los machos sometidos a la temperatura de 8º C tenían mayores niveles de tejido adiposo marrón activo que los concebidos por los machos mantenidos a 23º C. Pero aún hay más. Las crías nacidas de los ratones macho que ‘vinieron’ del frío estaban mejor protegidos frente al exceso de peso –su ganancia de peso con las dietas ricas en grasas fue notablemente menor– y los trastornos metabólicos.

¿Cómo se explica esto? Pues observaron que las temperaturas bajas inducían cambios epigenéticos en estos espermatozoides

 

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