Etiquetado frontal: avanzan en un híbrido entre información y advertencia

Publicado el 27 de mayo de 2019


En Argentina, más del 60% de la población está excedida de peso. Una realidad que no desentona en el contexto mundial, en el que el crecimiento acelerado del sobrepeso y la obesidad marca una de las prioridades a atender en materia de salud pública y que obliga a los Estados a trabajar en el diseño de planes para, al menos, frenar el avance. En ese marco se inscribe una de las iniciativas sobre la que intentan llegar a un acuerdo las Secretarías de Salud y el Ministerio de Producción: el etiquetado frontal de alimentos.

Hace un año, los ministros de Salud del Mercosur se comprometieron a avanzar en la inclusión en el frente de los envases de alimentos de una declaración de nutrientes críticos como sal, azúcares, grasas y la densidad energética (calorías). El cómo hacerlo es lo que divide las aguas. Advertencia o información son los modelos en pugna y todo indica la discusión se zanjará con el alumbramiento de un modelo híbrido que incluya ambos componentes.

"Empezamos hace relativamente poco tiempo un diálogo con el Ministerio de Producción para alcanzar un modelo de etiquetado que considere varias perspectivas: por un lado que sea informativo, que informe a la población sobre los contenidos de los diferentes nutrientes críticos (que pueden ser perjudiciales cuando se consumen en exceso) y que cuando se excede el porcentaje de ese nutriente aparezca alguna advertencia sanitaria", sostuvo en diálogo con Clarín el secretario de Salud Adolfo Rubinstein.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) propicia la adopción del sistema de advertencias que Chile implementó en 2016, conocido como de "sellos negros" que alertan "de forma directa al consumidor si el producto contiene cantidades excesivas de azúcar, grasas totales, calorías y/o sodio". Con algunas diferencias, el modelo chileno fue incorporado por Perú (con colores rojo, blanco y negro) y a través de un decreto firmado por el presidente Tabaré Vázquez el año pasado, Uruguay también se pronunció a favor de incorporar un sistema similar, que se implementará a partir de 2020.

Esa decisión fue cuestionada por la industria. Los productores de alimentos rechazan el modelo de sellos u octógonos negros y buscan avanzar en uno consensuado dentro de la unión de países que privilegie la información y no la advertencia. La Coordinadora de Industrias Alimenticias del Mercosur (CIPAM) emitió hace dos semanas un comunicado en el que "confirma su compromiso con la construcción de una propuesta regional que considere la importancia de intercambio comercial y asegure al mismo tiempo resultados efectivos para la promoción de hábitos saludables y la reducción de la obesidad y el sobrepeso en la población".

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