La mejora de la calidad de la dieta global podría reducir el riesgo de muerte prematura en enfermedades crónicas

Publicado el 21 de mayo de 2019


En el estudio en cuestión se aplicó el Índice de alimentación saludable alternativa, conocido en la literatura científica como Alternative Healthy Eating Index, AHEI (con una puntuación de 0–100) sobre una base de datos mundial en adultos pertenecientes a 190 países. La relación entre la puntuación de la calidad de la dieta medida con el AHEI y el riesgo de distintas enfermedades crónicas, se estimó en dos grandes grupos de hombres y mujeres para los que se disponía de numerosas evaluaciones dietéticas repetidas de hasta 30 años. Se calcularon las muertes prematuras prevenibles que se pudieron lograr modificando las dietas actuales hacia un patrón de dieta saludable.

La puntuación media global del índice de calidad de la dieta, AHEI en 2017 fue de 49,5 puntos para los hombres y de 50,5 puntos para las mujeres. En este estudio, se observaron grandes diferencias entre el consumo actual y el consumo aconsejado en relación con la ingesta de cereales integrales, sodio, ácidos grasos poliinsaturados y en especial, omega 3 y fruta. Es importante recalcar que la puntuación media global de AHEI aumentó de forma modesta desde 45,4 a 50,0 puntos.  La calidad de la dieta de forma global varió de forma muy importante en los distintos países del mundo. Se obtuvieron puntuaciones más altas del índice AHEI en países alrededor de la cuenca mediterránea, la región del Caribe y Asia oriental mientras que, en Asia Central, el Pacífico Sur y Europa del Este y del Norte se observó una peor calidad de la dieta según este índice.

Una mejora en la calidad de la dieta de la dieta global actual respecto a una dieta saludable de referencia podría prevenir más de 11 millones de muertes prematuras. Esta cifra incluyó 1,6 millones de muertes por cáncer, 3,9 millones de muertes por enfermedad coronaria, 1,0 millones de muertes por accidente cerebrovascular, 1,7 millones de muertes por enfermedades respiratorias, 0,4 millones de muertes por enfermedades neurodegenerativas, 0,5 millones de muertes por enfermedades renales, 0,6 millones de muertes por diabetes y 1,2 millones de muertes por enfermedades digestivas.

Una de las principales conclusiones de este estudio fue que la mejora de la calidad de la dieta global tiene un potencial muy valioso para disminuir de forma sustancial la mortalidad por numerosas enfermedades crónicas de alta prevalencia.

 

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