Los alimentos ultraprocesados estarían relacionados con un mayor riesgo de enfermedad inflamatoria intestinal

Publicado el 20 de julio de 2021


Entre los alimentos ultraprocesados se encuentran los productos de bollería y los aperitivos envasados, las bebidas gaseosas, los cereales azucarados, los platos preparados con aditivos alimentarios y los productos cárnicos y de pescado reconstituidos, que suelen contener altos niveles de azúcar, grasa y sal añadidos, pero carecen de vitaminas y fibra.

La enfermedad inflamatoria intenstinal (EII) es más frecuente en los países industrializados y se cree que los factores dietéticos podrían estar relacionados.

Para estudiar en profundidad este tema, un equipo internacional de investigadores utilizó información dietética detallada de 116.087 adultos de entre 35 y 70 años de 21 países de ingresos bajos, medios y altos y que eran parte del estudio Prospective Urban Rural Epidemiology (PURE), que examina el impacto de las influencias sociales en las enfermedades crónicas en diferentes países del mundo.

Los participantes se inscribieron en el estudio entre 2003 y 2016 y fueron evaluados al menos cada 3 años. Se realizó un seguimiento medio de 9,7 años. En ese lapso de tiempo se registraron 467 nuevos diagnósticos de EII  (90 enfermedad de Crohn y 377 colitis ulcerosa).

Los investigadores habrían descubierto que un consumo mayor de alimentos ultraprocesados se asociaría a un mayor riesgo de EII, tras tener en cuenta otros factores potencialmente influyentes.

Los resultados obtenidos fueron consistentes para la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa, y fueron similares tras un análisis posterior para comprobar el riesgo de desarrollar dependiendo de la edad y la región.

Los autores de este trabajo señalan que sus resultados "apoyan la hipótesis de que la ingesta de alimentos ultraprocesados podría ser un factor ambiental que aumenta el riesgo de EII".

Los autores comentan que al no haber encontrado asociación entre el desarrollo de la EII y el consumo de carne blanca, carne roja no procesada, lácteos, almidón y fruta, verduras y legumbres, este trabajo sugiere que quizá no sean los alimentos en sí los que confieren este riesgo, sino la forma en que se procesan.

"Se necesitan más estudios para identificar posibles factores específicos entre los alimentos procesados que podrían ser responsables de las asociaciones observadas en nuestro estudio", señalan.

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