Nace una red de países latinoamericanos para fomentar hábitos saludables de alimentación en los colegios

Publicado el 29 de noviembre de 2018


El referente, sin duda, es Brasil, que hace una década comenzó a trabajar en un modelo de escuelas sostenibles cuyo modelo ya se está replicando en otros lugares de la región.

Una de las bases fundamentales de este programa es que, por ley, desde hace 10 años, al menos el 30% de la comida que se sirve en los comedores escolares tiene que provenir de la agricultura familiar cercana a los centros. “Es una forma de promover el desarrollo económico de la comunidad, pero también llevar alimentos de más calidad, no procesados”, explica Gehysa Lago, analista de la Agencia de Cooperación Brasileña. Se complementa con fomento de huertas escolares, actividad física, educación alimentaria en el currículum escolar y capacitación de maestros.

Por mucho que las escuelas se esfuercen en dar alimentación saludable, los niños están rodeados de productos insanos que muy a menudo se venden en los mismos centros. Una de las intenciones de la FAO es promover regulaciones que prohíban la venta y la publicidad en las escuelas de comidas y bebidas altas en azúcar y en sal.

Pero, muchas veces, ni siquiera las escuelas están dando alimentación equilibrada. Israel Ríos, de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), señala que en la mayoría de los programas escolares no están bien definidos los criterios nutricionales de los menús y no están preparados para luchar contra la “doble carga” que soportan, a menudo de forma simultánea, muchos lugares: deficiencia de ciertos nutrientes y obesidad.

Uno de los propósitos de la red que ha nacido en Buenos Aires es compartir experiencias que puedan ser replicadas en otros países.

 

 

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