Niveles elevados de ácidos grasos saturados y trans se relacionarían con una mayor densidad mamaria, factor de riesgo para el cáncer de mama

Publicado el 21 de julio de 2020


El estudio publicado en la revista científica The Journal of Nutrition fue liderado por investigadores del CIBERESP y del Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos III.

“Los mecanismos biológicos por los que los ácidos grasos podrían influir en la densidad mamográfica son todavía desconocidos, pudiendo mediar en esta asociación los procesos inflamatorios o un efecto directo sobre el tejido graso de la mama”, señala Virginia Lope, una de las coordinadoras de este estudio epidemiológico.

La densidad mamográfica es la cantidad relativa de tejido fibroglandular que se aprecia en color claro en una mamografía, y constituye un importante factor de riesgo de cáncer de mama. El desarrollo de este tejido mamario denso puede verse influenciado por factores dietéticos, por lo que la identificación de los nutrientes que podrían influir en su desarrollo es de especial interés para la prevención de este tipo de neoplasias.

Con este objetivo, se puso en marcha este estudio que se ha centrado en evaluar la asociación entre los niveles relativos de ácidos grasos, algunos biomarcadores de su metabolismo interno, y la densidad mamográfica, en una muestra de casi 1.400 mujeres premenopáusicas que acudieron a la Unidad de Radiodiagnóstico de Mama del Ayuntamiento de Madrid.

Hasta ahora, los estudios desarrollados en este campo se habían centrado en entender la relación entre la densidad mamaria y el consumo de ácidos grasos utilizando cuestionarios de frecuencia alimentaria y analizando sólo los grandes grupos de ácidos grasos, sin analizar cada uno de ellos individualmente. Sin embargo, según comentan los investigadores, “solo algunos ácidos grasos (los omega-3 y omega-6 esenciales y los ácidos grasos trans) se obtienen únicamente de los alimentos, mientras que el resto de ácidos grasos, aparte de ser ingeridos por la dieta, también pueden ser sintetizados internamente y, por tanto, sus concentraciones séricas no representan exactamente lo que comemos por lo que no son buenos indicadores de la ingesta alimentaria”. De ahí el interés por analizar las concentraciones en sangre de cada uno de los ácidos grasos, tanto los que dependen directamente de la dieta como los que no.

Los resultados obtenidos de este trabajo, liderado por Virginia Lope y Marina Pollán, permitieron observar que las mujeres con altos niveles séricos de ácidos grasos saturados mostraron una mayor densidad mamográfica. Además, elevadas concentraciones relativas del ácido graso monoinsaturado palmitoleico, así como altas concentraciones de los ácidos grasos trans palmitelaídico y elaídico también se asociaron con una mayor densidad mamaria.

Al contrario, las mujeres con elevados niveles séricos de determinados ácidos grasos omega 6, como el ácido linoleico y su derivado, el ácido araquidónico, mostraron menor densidad mamaria.

En este sentido, los investigadores subrayan la importancia de seguir ampliando el conocimiento de los mecanismos implicados en estas relaciones, “abordando en nuevos estudios los ácidos grasos de forma individual, ya que sus efectos sobre la glándula mamaria parecen diferir incluso dentro del mismo grupo”.

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