Obesidad y microbiota

Publicado el 16 de noviembre de 2020


Investigadores del Institut d’Investigació Sanitària Pere Virgili (IISPV) vinculados al hospital universitario de Tarragona Joan XXIII estudian si una molécula producida por la microbiota intestinal, llamada succinato, podría estar implicada en la obesidad. “Necesitamos comprender mejor por qué se produce esta enfermedad, porque solo así podremos dar con soluciones y diseñar mejores fármacos”, afirma Sonia Fernández, al frente del grupo de investigación Diamet (IISPV) que forma parte del Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBERDEM), del Instituto de Salud Carlos III.

Para ello, desde hace seis años investigan el papel que desempeña el succinato una molécula producida por las bacterias que tenemos en el intestino que cuando pasa a la sangre puede funcionar como una hormona. “Nuestra hipótesis es que es una señal que actúa en diferentes órganos para regular la homeostasis energética”, apunta la investigadora. En personas sanas, cuando esta molécula llega al hipotálamo enviaría una señal de saciedad para que dejemos de comer y, una vez en el tejido adiposo, regularía la captación de energía, principalmente de glucosa y lípidos, para que se almacenen de manera correcta. Sin embargo, cuando hay una enfermedad de fondo, como la obesidad, esta hormona se desregula.

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