Un estudio explica por qué comemos más cuando atravesamos una crisis de angustia

Publicado el 26 de junio de 2018


La investigación, publicada en la revista especializada Pediatric Obesity que analizó la relación entre las emociones y el comportamiento alimentario de casi 400 gemelos y mellizos británicos, sugiere que el comportamiento de padres y madres es clave para estos procesos que se desarrollan en la temprana infancia.

Entre las prácticas que destacan como contraproducentes está la de consolar al pequeño o la pequeña dándole su comida o golosina preferida. También el estrés en la casa influye y cuán relajados se alimentan a diario.

Esta investigación tira por tierra a otros descubrimientos ya vetustos que indicaban que ciertos comportamientos alimentarios en la infancia temprana estaban influenciados por la herencia genética.

Los investigadores indican además que la tendencia a utilizar la comida como vía de escape emocional se empieza a desarrollar en los años preescolares y que el "apetito emocional" es "una característica persistente" que puede mantenerse a lo largo de toda la vida.

Full text: https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/ijpo.12428

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