Obesidad - Publicado el 28 de diciembre de 2021

Una dieta saludable antes del embarazo podría reducir el riesgo de obesidad de los futuros hijos

Una dieta saludable antes del embarazo podría reducir el riesgo de obesidad de los futuros hijos

Las tasas de obesidad infantil están aumentando en todo el mundo con consecuencias a largo plazo para la salud. 

Los resultados una reciente investigación, dirigida por la Dra. Sarah Crozier, y publicados en el ´International Journal of Obesity´, encontraron que los niños de ocho o nueve años tenían más probabilidades de ser obesos si su madre tenía una dieta deficiente durante y antes del embarazo. La investigación identifica estos como momentos críticos, en los que las iniciativas para reducir la obesidad infantil pueden ser más eficaces.

Los autores analizaron los datos de las dietas de 2.963 parejas de madres e hijos que formaron parte de la encuesta británica Southampton Women's Survey, un estudio de larga duración que realiza un seguimiento sobre la salud de las madres y sus hijos. Las mujeres se inscribieron antes del embarazo cuando estaban considerando por primera vez tener un bebé.

Los investigadores indagaron sobre la dieta de la madre antes de quedar embarazada y cuando tenían 11 y 34 semanas de gestación. También preguntaron sobre la alimentación del niño a los seis meses, al año, a los tres años, de seis a siete años y de ocho a nueve años de edad.

La información recopilada se utilizó para puntuar a cada pareja madre-hijo. Se usaron estos puntajes para dividirlos en cinco grupos: pobre, pobre-medio, medio, medio-mejor y mejor.

Las madres más jóvenes, con menor formación académicas, fumadoras y con un índice de masa corporal (IMC) más alto antes del embarazo tendían a estar en un grupo peor dieta con su hijo.

Cuando los niños cumplieron ocho y nueve años, los investigadores evaluaron la cantidad de tejido graso corporal mediante una exploración por absorciometría de rayos X de energía dual (DXA). También calcularon el IMC del niño, ajustándolo a su edad y sexo.

Los resultados de este estudio mostraron que si una pareja madre-hijo pertenecía a un grupo con una dieta de menor calidad, había más probabilidades de que el niño tuviera un mayor porcentaje de grasa corporal DXA y un mayor IMC a la edad de ocho o nueve años.

"Esta investigación muestra la importancia de intervenir en la etapa más temprana posible de la vida de un niño, durante el embarazo o incluso antes de la concepción, para que podamos abordarlo", señaló Crozier.