El mensaje clave que debe prevalecer es que la madre puede continuar amamantando

Publicado el 09 de abril de 2020


Aunque las pruebas son limitadas, parecería ser que los niños cursan la infección por COVID-19 de manera más leve que la población adulta. Una serie de casos recientemente publicada habría determinado un resultado negativo en los 10 casos analizados de bebés recién nacidos.

Por lo que respecta al establecimiento de la lactancia, las muestras de leche que se han analizado hasta la fecha muestran resultados negativos para coronavirus (43,47), por lo que resulta difícil pensar que una madre infectada podría transmitir la enfermedad al amamantar.

La leche materna ha sido señalada como el alimento óptimo para la nutrición de bebés, por lo cual, los bebés nacidos de madres con sospecha o confirmación de COVID-19 deberían ser alimentados de acuerdo a las pautas estándar de alimentación infantil, si la madre así lo desea, aplicando las medidas necesarias para prevenir el contagio madre-bebé. Se recomienda el inicio de la lactancia materna durante la primera hora de vida, teniendo en cuenta que las mujeres que no puedan iniciarla deben recibir un apoyo adecuado para ello tan pronto como sea posible.

Existen raras excepciones a la recomendación de la lactancia materna. En todo caso, como siempre, es la madre quién debe determinar, tras ser adecuadamente informada y debidamente apoyada, sobre cómo y cuándo comenzar o continuar amamantando, en coordinación con su familia y los profesionales de la salud.

Actualmente, la principal preocupación no es si el coronavirus puede transmitirse a través de la leche materna, sino más bien si una madre infectada puede transmitir el virus a través de gotas respiratorias durante el período de lactancia.

Una madre con COVID-19 confirmado o con un cuadro sintomático similar, debe tomar todas los recaudos para evitar transmitir el virus a su bebé, incluso lavarse las manos antes de tocar al bebé y usar una máscara facial, si es posible, durante la lactancia. Si se decidió extraer la leche materna, y tanto si se hace de forma manual o con un extractor manual o eléctrico, la madre debe lavarse las manos antes de tocar las piezas de la bomba o el utensilio utilizado para suministrar dicha leche y seguir las recomendaciones para una higiene adecuada después de cada uso, respetando, durante la extracción y manipulación de la leche las normas básicas de protección respiratoria, como hacer uso de un barbijo.

Actualmente se sabe relativamente poco sobre el coronavirus, y mucho menos sobre su efecto en mujeres embarazadas y sus bebés, por lo cual aún NO hay recomendaciones firmes sobre este subgrupo de población. No obstante, debido al contagio del COVID-19 que puede presentarse sin síntomas, las mujeres embarazadas que hayan tenido un posible contacto deben ser monitorizadas de cerca.

Fuente: Academia Española de Nutrición y Dietética

Para más información: https://www.academianutricionydietetica.org/noticia.php?id=114

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