Habrían identificado los circuitos cerebrales detrás de la adicción a la comida

Publicado el 13 de febrero de 2020


En el trabajo, realizado en roedores y recientemente publicado en Nature Communications, los autores han descripto un mecanismo específico en este circuito cerebral cortical crucial para la adicción a la comida que conlleva a una pérdida de control de la ingesta.

Esta adicción se asocia a la obesidad y los trastornos alimentarios. La pérdida de control en la ingesta tiene un importante impacto socioeconómico y tiene mecanismos neurobiológicos comunes con la adicción a las drogas. Ambos trastornos cerebrales son crónicos, multifactoriales, complejos y resultan de la interacción de múltiples genes y factores ambientales.

En este nuevo estudio, los investigadores han identificado los mecanismos neurobiológicos que derivan en el desarrollo de un comportamiento de adicción a la comida. Para ello, emplearon un modelo aplicado a roedores que imita las anomalías de comportamiento asociadas con esta adicción en los humanos y que lleva a la pérdida de control: elevada motivación e impulsividad por la comida, y búsqueda compulsiva a pesar de los efectos negativos resultantes de esta conducta. Utilizaron herramientas innovadoras para identificar las características de la resiliencia y vulnerabilidad al trastorno a nivel genético, celular y de comportamiento.

Este equipo habría identificado además, por primera vez, como la adicción a la comida produce una sobreexpresión del gen del receptor de la dopamina D2 a nivel del córtex prefrontal y dicha sobreexpresión está directamente implicada en la pérdida de control de la ingesta.

“La identificación de un área cortical específica en la pérdida de control de la ingesta de comida puede ser de gran interés para la prevención y tratamiento de este trastorno. Las áreas corticales son las estructuras cerebrales de máximo orden jerárquico para el control de la conducta y representan por consiguiente áreas cerebrales de interés terapéutico”, propone Rafael Maldonado, uno de los líderes del estudio.

Los autores han demostrado que una activación del circuito otorga mejor control sobre el refuerzo, mientras que una disminución de la actividad del circuito hace que se pierda el control inhibitorio y el animal tenga una mayor vulnerabilidad a desarrollar una conducta adictiva.

“Por ello, sugerimos que una posible diana terapéutica para esta enfermedad podría ser la estimulación de este circuito cerebral para lo cual se dispone en el momento actual de técnicas bastante precisas”, señala Maldonado.
Además, este estudio proporciona más evidencias con respecto al debate sobre la existencia de la adicción a la comida. “En la actualidad hay cierta controversia sobre cómo clasificar este trastorno del comportamiento y estos resultados refuerzan la idea de que esta adicción existe y tiene características comunes a la adicción a las drogas”, destaca el investigador.

Uno de los mecanismos neurobiológicos que lograron caracterizar fue el circuito que va del córtex prefrontal hacia el núcleo accumbens, es decir: procedente de zonas corticales hacia áreas del sistema límbico relacionadas con la recompensa y el placer. “Observamos que los animales con adicción muestran una disminución de la actividad de este circuito específico y, en cambio, los animales resilientes tienen el circuito más activo”, explica Elena Martín-García. 

“En este trabajo nos hemos centrado en la parte menos estudiada, que es la de toma de decisiones a un nivel superior, es decir, cómo se controla este sistema mediante las áreas corticales”, señala Laura Domingo, primera autora del artículo. 

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