La obesidad crece más rápido en las zonas rurales que en las ciudades

Publicado el 09 de mayo de 2019


El equipo de investigación, formado por la red de expertos NCD-RisC, que proporciona datos rigurosos sobre los factores de riesgo de enfermedades no transmisibles, analizó 2.009 estudios de más de 112 millones de adultos para evaluar los cambios en el IMC entre 1985 y 2017 en 200 países.

Los resultados revelan que en estos 33 años el IMC aumentó en un promedio de 2,0 kg/m2 en las mujeres y 2,2 kg/m2 en los hombres a nivel global, lo que equivale a que cada persona gane de 5 a 6 kg de peso.

Liderado por Majid Ezzati, el trabajo muestra que más del 55 % del aumento mundial del IMC desde la década de 1980 proviene de las poblaciones rurales. Es más, en algunas regiones de ingresos bajos y medios, esta cifra alcanza más del 80 %.

Desde 1985, el índice de masa corporal medio en las áreas rurales ha aumentado en 2,1 kg/m2 tanto en mujeres como en hombres. Pero en las ciudades, el aumento fue de 1,3 kg/m2 y 1,6 kg/m2 en mujeres y hombres, respectivamente. 

De igual forma, en 1985 los hombres y mujeres residentes en urbes de más de tres cuartas partes de los países tenían un IMC más alto que sus homólogos rurales. Con el tiempo, la brecha entre el IMC urbano y rural en muchos de estos territorios se redujo o incluso se revirtió.

El equipo encontró diferencias importantes entre los países de ingresos altos, medios y bajos. En los países más ricos, el IMC ha sido generalmente más alto en las zonas rurales desde 1985, especialmente para las mujeres.

Los investigadores sugieren que esto podría deberse a las desventajas que experimentan quienes viven fuera de las ciudades: menores ingresos y nivel educativo, disponibilidad limitada y mayor precio de los alimentos saludables, y menos instalaciones de ocio y deportivas.

Por otra parte, las zonas rurales de los países más empobrecidos han experimentado cambios hacia ingresos más altos, mejores infraestructuras, una agricultura más mecanizada y un mayor uso del automóvil. Esto supone, por un lado, ciertos beneficios para la salud, pero también lleva a un menor gasto energético y a un mayor consumo de alimentos procesados y de baja calidad. Todos estos factores han contribuido a un aumento más rápido del índice de masa corporal en las zonas rurales.

El presente estudio es el análisis más completo hasta la fecha de cómo está cambiando el IMC en las áreas rurales y urbanas y podría tener profundas implicaciones para las políticas de salud pública.

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