La relación entre los anuncios de bebidas azucaradas y mayor obesidad infantil

Publicado el 01 de julio de 2020


Hace unos meses, 'The Lancet' publicaba un documento en el que advertía que ningún país del mundo está protegiendo la salud de los niños ni su futuro. El informe, elaborado por una comisión convocada por la propia publicación científica, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y Unicef, mostraba que los niños de algunos países ven hasta 30.000 anuncios televisivos en un año. Y vinculaba la comercialización agresiva de comida basura y bebidas azucaradas con el alarmante aumento de la obesidad infantil recordando un dato: el número de niños y adolescentes obesos se ha multiplicado por once desde 1975 hasta 2016, pasando de 11 a 124 millones.

España no es una excepción a esta situación. Ocupa el cuarto lugar entre los países europeos en obesidad infantil, según el último informe de la OCDE 'The heavy burden of obesity'. Y la inversión publicitaria en bebidas que no se consideran saludables puede ser una de las responsables, según estos investigadores.

De acuerdo con esta investigación, la publicidad es uno de los factores que favorece en gran medida el entorno obesogénico: los niños españoles están expuestos a un promedio de 9.000 campañas publicitarias de televisión por año, y muchos de estos anuncios tienen como protagonistas productos de poco o ningún valor nutricional. Además, ha habido un aumento anual en el gasto en publicidad de refrescos y bebidas azucaradas en los últimos años, incrementándose de casi 32 millones de euros en 2013 a más de 53 millones de euros en 2018.

Como destaca la investigación, la mayor parte de esos millones de euros se destinaron precisamente a los productos de menor valor nutricional: del gasto publicitario de los productos analizados, solo 812,061 euros (0,3%) correspondieron a productos con un alto valor nutricional, mientras que el 62,7 por ciento del gasto publicitario fue para bebidas con un contenido muy bajo de valor nutricional. A juzgar por los resultados, la publicidad cumplió su función, ya que el consumo de bebida de bebidas azucaradas y refrescos en la población infantil española es alto.

"Se estima que un 81 % de los niños y niñas españoles consumen refrescos y bebidas azucaradas cada semana", señala Mireia Montaña, que también es miembro del grupo de investigación en Aprendizajes, Medios de comunicación y Entretenimiento (GAME) de la UOC. Un consumo que, como recuerda la profesora Montaña, está entre los más altos de Europa: "Aproximadamente un 7 por ciento de los menores de nueve años los consume a diario, un 16 por ciento casi cada día (entre cuatro y seis días a la semana), un 56 por ciento entre uno y tres días semanales y solo un 19 por ciento de los menores los consume menos de una vez por semana", afirma.

El estudio concluye que, si se quiere prevenir la obesidad infantil en España, es necesaria una regulación más estricta de la publicidad, especialmente en aspectos como el lenguaje utilizado para presentar productos. "Creemos que se debería revisar el Código PAOS, que pretende proteger a los menores, porque se vulnera continuamente. También se debería ampliar, ya que no tiene en cuenta el discurso y el lenguaje de los anuncios, que puede confundir a los niños atribuyendo cualidades a los productos que no son ciertas", reivindica Montaña.

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