Lácteos, adiposidad y salud cardiometabólica en niños

Publicado el 07 de enero de 2021


La revisión se realizó sobre los resultados provenientes de investigaciones llevadas a cabo en niños de 2 a 18 años con el objetivo de estudiar las asociaciones entre la ingesta de productos lácteos enteros y reducidos en grasas. Las principales variables analizadas fueron las medidas de adiposidad, así como biomarcadores de riesgo de enfermedades cardiometabólicas, incluyendo el perfil de lípidos séricos, la presión arterial, la inflamación crónica de bajo grado, el estrés oxidativo y las medidas de homeostasis de la glucosa.

Se definió como producto lácteo entero, un producto con su contenido natural de grasa. En cambio, un producto lácteo reducido en grasas se definió como un producto al que se le ha quitado parte o el total de grasa (incluyendo los de bajo contenido en grasas y los productos desnatados).

Un total de 29 artículos cumplieron los criterios de inclusión descritos por los autores. Los mismos informaron de forma consistente que los productos lácteos enteros no se habrían asociado con el incremento de las medidas relacionadas con un aumento del peso o de la adiposidad. En su mayor parte, la evidencia científica habría indicado, que el consumo de lácteos enteros no habría estado asociado con un riesgo cardiometabólico superior. Por otro lado, se pudo observar que el cambio de lácteos enteros por productos con un bajo contenido en materia grasa habría mejorado los resultados de ciertos factores de riesgo.

Los estudios realizados en este campo, en general, no coincidirían con las recomendaciones dietéticas que sugieren que los niños de más de 2 años deberían consumir preferentemente productos lácteos descremados. Se necesitan más ensayos controlados aleatorizados (ECA) en niños, que comparen de manera directa los efectos de los lácteos enteros y de los productos con una reducción de materia grasa,  a fin de estudiar su asociación con las medidas de adiposidad o los biomarcadores de riesgo de enfermedades cardiometabólicas.

Este trabajo ha señalado la falta de ECA que estudien los efectos en la salud de los con lácteos descremados en la población infantil ya que se considera que el diseño de este tipo de investigaciones proporciona evidencia sólida y fiable, ya que reduce los sesgos en la evaluación de la dieta, así como el riesgo de confusión inherente a la estudios observacionales. 

En conclusión, según los autores de este trabajo, la literatura científica actual sugiere que no habría suficiente evidencia que avale las recomendaciones dietéticas de limitar el consumo de productos lácteos enteros en la población infantil, siendo limitados los estudios con marcadores de adiposidad o de enfermedad cardiometabólica. Cabe destacar que dentro de la literatura científica actual faltan ensayos controlados aleatorizados que comparen directamente el efecto del consumo de dietas ricas en lácteos enteros frente al consumo de lácteos reducidos en grasas.