¿Adelgazar a partir de los 47 años puede acortar la vida?

Publicado el 21 de octubre de 2019


Engordar desde los 25 años hasta la mediana edad está asociado con un mayor riesgo de muerte prematura, pero adelgazar a partir de los 47 años también se relacionó con una vida más corta, según un estudio en el que participaron 36.051 personas, de 40 años o más, de EE.UU., que publica este jueves «The BMJ».

Estos hallazgos resaltan la importancia mantener un peso normal durante toda la vida adulta para reducir el riesgo de muerte prematura, señalan los investigadores.

Se sabe que la obesidad en adultos está relacionada con un mayor riesgo de morir antes de tiempo. Pero se sabe poco sobre los efectos a largo plazo de los cambios de peso durante la vida adulta, especialmente de la juventud a la mediana edad. Investigadores con sede en China se propusieron investigar la asociación entre los cambios de peso en la edad adulta y la mortalidad.

Sus hallazgos se basan en datos de la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición de EE. UU. 1988-94 y 1999-2014 (NHANES), una encuesta anual representativa a nivel nacional que incluye entrevistas, exámenes físicos y muestras de sangre, para medir la salud de los ciudadanos estadounidenses.

Su análisis incluyó a 36.051 personas de 40 años o más con peso corporal y altura medidos al inicio de la encuesta (línea de base), recordando el peso en la edad adulta joven (25 años) y la edad adulta media (edad promedio 47 años).

Se registraron muertes por cualquier causa, y concretamente por enfermedades del corazón, durante un promedio de 12 años, tiempo durante el cual hubo 10.500 muertes. Después de tener en cuenta los factores potencialmente influyentes, los investigadores encontraron que las personas que tenían obesidad mantenida durante la vida adulta tenían el mayor riesgo de mortalidad, mientras que la relación entre las personas que permanecieron con sobrepeso durante la misma etapa de la vida y el riesgo de mortalidad era muy modesta o nula.

El aumento de peso desde los 25 años hasta la mediana edad se asoció con un mayor riesgo de mortalidad, en comparación con los participantes que se mantuvieron en peso normal; mientras que la pérdida de peso durante este período no se relacionó significativamente con un mayor riesgo.

Pero a medida que las personas envejecieron, la asociación entre el aumento de peso y la mortalidad se debilitó, mientras que la asociación con la pérdida de peso a partir de los 47 años se hizo más fuerte y significativa. No se encontraron sin embargo asociaciones significativas entre varios patrones de cambio de peso y mortalidad por cáncer.

Este es un estudio observacional y, como tal, no puede establecer la causa, por lo que los investigadores no pueden descartar la posibilidad de que parte del riesgo observado se deba a factores no medidos.

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