Algunos mitos sobre la soja que deberíamos olvidar

Publicado el 08 de abril de 2019


Cíclicamente se publica algún artículo alarmista sobre el consumo de soja  y se hace viral rápidamente. Además, despierta las reticencias más absurdas en los consumidores, desde el miedo a sufrir una feminización si eres hombre, a acusaciones sobre causar o empeorar el cáncer pasando por todo tipo de peregrinas tropelías que al parecer esta legumbre causa a nuestra salud.

Teniendo en cuenta que no hay ni un solo organismo competente y ni un solo departamento de salud de ningún país que hayan lanzado una alerta sobre el consumo de soja a ninguna población ni grupo de edad, este fenómeno es francamente curioso.

De hecho, alimentos con recomendaciones claras que indican limitar su consumo, como es la carne procesada o los productos ricos en azúcar añadido, generan mucha menos reticencia y se consumen a diario en un porcentaje elevadísimo de familias sin ningún tipo de reparo (¿Cuántos niños desayunan leche chocolatada con bollería o galletas a diario?). Hasta el alcohol tiene defensores de su consumo frecuente a pesar de que la única dosis de consumo exenta de riesgo es cero. 

La soja es un alimento recomendable desde el punto de vista nutricional, como el resto de las legumbres, y no hay ningún motivo para excluirla de la dieta en población general. Es la campeona en contenido proteico de su grupo, siendo además proteína de alta calidad. Como el resto de legumbres es rica en fibra y en otros nutrientes interesantes. Además, es muy versátil y da lugar a muchos derivados tradicionales que son gastronómicamente muy apreciados: desde el miso, pasando por el tofu, el tempeh, la bebida de soja o la salsa de soja sin ir más lejos. Y a otros más modernos como son la soja texturizada o el Heura. También se extraen de la soja compuestos muy usados en tecnología alimentaria como las lecitinas que se usan como emulsionante.

Los mitos analizados en el artículo, fueron los siguientes:

¿Afecta a la masculinidad?
No, ni a la testosterona ni a función reproductiva. Lejos de ello es factor de prevención de cáncer de próstata.

¿Mala para bebés?
No, es más, se llevan dando fórmulas de soja durante décadas a bebés con alergia a la proteína láctea.

¿Produce cáncer?
No solo no lo produce, sino que los datos nos sugieren que es en sentido contrario.
La soja muchas veces se elimina de manera injustificada durante tratamientos o farmacologías oncológicas, pocas veces justificado. 

¿Es transgénica?
La de consumo humano pocas veces lo es. Esta producción es sobre todo la destinada a alimentación animal. En cualquier caso, aunque lo fuese, eso no la haría peligrosa.

¿Deforesta el amazonas?
Los grandes monocultivos de soja del continente americano, se destinan en su mayor parte a pienso para el ganado. De modo que no es el consumo de soja la que lo fomenta, sino el consumo de carne vía ganadería intensiva.

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