Consumo de carne, pescado, productos lácteos, huevos y riesgo de cardiopatía isquémica: evidencia de la cohorte Epic

Publicado el 16 de mayo de 2019


En la actualidad existen numerosas controversias acerca de la relevancia del consumo de alimentos de origen animal en relación con el desarrollo de numerosas enfermedades cardiovasculares. 

Este estudio se realizó sobre una muestra de 409.885 hombres y mujeres pertenecientes a varios países europeos. La estimación de la ingesta dietética se evaluó mediante cuestionarios validados y un recordatorio 24 horas. Por otra parte, se midieron los lípidos y la presión arterial en una submuestra de esta cohorte. Durante el seguimiento medio de 12,6 años, 7198 sujetos sufrieron infarto de miocardio o murieron de cardiopatías isquémicas. Para valorar las asociaciones entre alimentos de origen animal y el riesgo de padecer estos eventos se realizaron análisis mediante la regresión de Cox, ajustando por otros alimentos de origen animal y variables confusoras.

En este estudio se observó un incremento del 19% de sufrir una cardiopatía isquémica para un aumento de 100 g/ d en el consumo de carne roja y procesada. Respecto al consumo de yogur, se observó una disminución del riesgo del 7%  al aumentar 100 g al día consumo, una reducción del 8% en el caso del consumo de queso al aumentar la ingesta 30 gramos al día y una disminución del 7% para el consumo de huevo por 20 gramos al día de aumento. Es destacable que las asociaciones estudiadas en el caso del yogur y con los huevos, disminuyeron y perdieron la significación estadística después de excluir los primeros 4 años de seguimiento. Para otros grupos de alimentos de origen animal (aves de corral, pescado o leche) su ingesta no se asoció de forma estadísticamente significativa con el aumento o la disminución del riesgo de sufrir esta enfermedad.

Cuando se estudió el reemplazo de algunos componentes dietéticos, la sustitución de 100 kcal/día de carne roja y procesada por 100 kcal/día de pescado graso, yogur, queso o huevos, se asoció con una disminución del riesgo del 20% de sufrir el evento.  El consumo de carne roja y procesada se asoció positivamente con la concentración sérica de colesterol no HDL y con la presión arterial sistólica y la ingesta de queso se asoció inversamente con los niveles de colesterol sérico no HDL.