Obesidad - Publicado el 15 de junio de 2021

Detectan alteraciones en el cerebro de los niños y niñas con obesidad

Detectan alteraciones en el cerebro de los niños y niñas con obesidad

Según el estudio publicado en la revista Cerebral Cortex, los investigadores habrían podido observar que el cerebro de los niños que sufren obesidad presentaría rasgos diferentes respecto a los que tienen peso normal o sobrepeso. Para ello, se analizaron imágenes del cerebro de 230 menores de entre 8 y 12 años (voluntarios del estudio BREATHE) con técnicas de análisis desarrolladas por el equipo del Hospital del Mar. Se habrían identificado dos zonas que tienen alteraciones y se encuentran hiperexcitadas . Se trata de la corteza orbitofrontal y la amígdala, los centros que regulan las sensaciones de recompensa y de castigo y su relación con la parte del cerebro que regula las necesidades básicas, como la comida y las emociones, y la corteza somatosensorial, donde el cerebro representa la imagen de nuestro propio cuerpo.

“El estudio ha permitido detectar “un salto cualitativo en los niños y niñas, que va de un mal hábito en el caso del sobrepeso, a una ‘enfermedad’ cerebral en forma de alteración funcional cuando el sobrepeso pasa a ser obesidad. Es claramente una obsesión por la comida”, señala el Dr. Jesús Pujol, autor del estudio y responsable de la Unidad de Investigación en Resonancia Magnética.

Estas alteraciones se asemejan a las de las personas que sufren un trastorno obsesivo-compulsivo y a aquellas que tienen la enfermedad de Prader-Willi, de origen genético, que produce un trastorno obsesivo y deriva en obesidad. 

El hecho de tener hiperexcitadas estas zonas del cerebro provoca una ansiedad permanente en los niños con obesidad y, a la vez, altera la propia percepción del cuerpo, magnificándola. Por todo ello, es necesario un abordaje multidisciplinario de estos casos, teniendo en cuenta que estos niños y niñas se encuentran todavía en un momento de formación de su personalidad y de las estructuras y conexiones cerebrales.

Sin embargo, los autores aclaran que el estudio no permite determinar si la obesidad genera las alteraciones cerebrales o son estas alteraciones las que provocan el sobrepeso y la obesidad. Pero sí que hay que tener en cuenta los dos factores, la alimentación y la patología cerebral.

“La alta prevalencia de obesidad infantil es una de las mayores epidemias del siglo XXI. El descubrimiento de alteraciones en el funcionamiento del cerebro en las áreas relacionadas con la recompensa y la visión del cuerpo de estos niños y niñas indica que su tratamiento tiene que ser dirigido también al nivel individual. El hecho que estas alteraciones sean comunes con enfermedades mentales y del cerebro orienta hacia el tipo de prácticas terapéuticas. A pesar de ello, no se puede obviar que la gran disponibilidad de alimentos hipercalóricos, el exceso de pantallas y vida interior, la movilidad pasiva, son sus determinantes ambientales a los que también hay que dirigirse”, concluye Jordi Sunyer, investigador de ISGlobal y uno de los autores del estudio.