El consumo de refrescos podría asociarse a un aumento de la mortalidad

Publicado el 05 de septiembre de 2019


Un mayor consumo de bebidas tipo refresco, tanto las que tienen azúcar como las endulzadas artificialmente, se asocia con un aumento en el riesgo de mortalidad. Esta fue la conclusión de un estudio realizado en cerca de 452.000 personas de ambos sexos, de 10 países europeos y en el que han participado científicos del Instituto Catalán de Oncología y del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge. Los resultados, publicados en la revista JAMA Internal Medicine, sostienen que beber dos o más vasos al día de refrescos endulzados con azúcar o artificialmente podría relacionarse con un mayor riesgo de muerte por todas las causas.

Además, se encontró un mayor riesgo de muerte por enfermedades circulatorias asociadas al consumo de dos o más vasos al día de refrescos y un mayor riesgo de muerte por enfermedades digestivas asociadas a beber uno o más de un vaso al día. Por otra parte, en este estudio, no se observó ninguna relación entre el consumo de este tipo de bebidas y la mortalidad por cáncer. 

Estos son los principales datos del estudio EPIC (European Propective Investigation into Cancer and Nutrition), correspondientes a un seguimiento de 16 años, período en el que se produjeron 41.693 muertes. El consumo de refrescos se recogió en cuestionarios de dieta durante el período 1992-2000. El trabajo incluyó participantes de Dinamarca, Francia, Alemania, Grecia, Italia, Países Bajos, Noruega, Suecia, el Reino Unido y España.

Se trata del estudio más grande realizado hasta la fecha para investigar la asociación entre el consumo de refrescos y la mortalidad. Sin embargo, tiene varias limitaciones, por lo que los autores advierten sobre la necesidad de seguir trabajando.

“Dado el diseño observacional del estudio, no es posible establecer la causalidad entre el consumo de refrescos y la mortalidad, y reconocemos que las asociaciones observadas pueden estar sesgadas debido a la confusión residual”, apuntan los autores.

“No obstante, el gran número de participantes y de muertes registradas permite realizar análisis de otros factores de riesgo y, en general, se observan asociaciones similares. Además, el análisis de control negativo no encontró ninguna asociación entre el consumo de refrescos y las muertes por causas externas”, concluyen.

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