El horario de las ingestas de las comidas y sus efectos en la obesidad y en el riesgo metabólico

Publicado el 19 de diciembre de 2019


El tratamiento para prevenir el desarrollo de la obesidad ha cambiado a lo largo del tiempo. En la actualidad, la evidencia científica resalta que los cambios en los hábitos de alimentación y la práctica de actividad física son esenciales como estrategias para la reducción de peso. Sin embargo, se sabe poco acerca de otros factores causales que puedan ejercer otros efectos.

El objetivo de esta revisión fue analizar el horario en el que se realizaban las tres comidas principales del día, y sus efectos sobre el metabolismo, la tolerancia a la glucosa y otros factores relacionados con la obesidad.

Esta revisión, ha tenido la finalidad de identificar las estrategias más adecuadas que puedan contribuir a reducir la prevalencia de la obesidad.

Según los resultados recogidos esta revisión, se observó que las personas que omitían el desayuno, presentaron un mayor riesgo de desarrollar obesidad. En relación con la hora en la que se realiza la comida, comer después de las 15 hs, podría dificultar la pérdida de peso, especialmente en aquellas personas que presentan una variante genética específica en las células del tejido adiposo. Además, la distribución de la ingesta de energía entre las comidas, podría ser un factor importante en la pérdida de peso. Se observó que los sujetos que realizaban un desayuno ligero y una cena abundante perdieron significativamente menos peso que aquellos que comieron un desayuno copioso y una cena liviana. Por último, con relación a la hora de la cena, varios estudios han observado que una cena tardía, se asociaría con un mayor riesgo de desarrollar síndrome metabólico.

Por otra parte, se observó que el cronotipo individual sería importante en el desarrollo de la obesidad. En los cronotipos nocturnos, que comen de noche (dos horas antes de dormir), la probabilidad de ser obeso aumenta cinco veces, mientras que en los cronotipos matutinos, con una ingesta calórica alta durante la mañana (dos horas después de despertar), la probabilidad de ser obeso disminuye un 50%. Se ha descrito en algunos estudios de heredabilidad realizados en gemelos, que el horario del desayuno podría ser hereditario, mientras que el horario de la cena es más cultural y fácil de modificar. Es importante recalcar que dependería principalmente de la genética, que una persona sea de tipo vespertino o mañanero. Cabe resaltar que, el riesgo metabólico que caracteriza a los cronotipos nocturnos no es genético, sino que se basa en que suelen seguir hábitos dietéticos menos saludables.

Según los resultados de los estudios encontrados en esta revisión, modificar el horario en el que realizamos las comidas podría ser, potencialmente, una estrategia para el tratamiento de la obesidad. Sin embargo, se debe considerar que la mayoría de los estudios realizados han sido observacionales, siendo necesario realizar más ensayos clínicos en humanos.

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