El impacto de la pandemia por COVID-19 en la malnutrición infantil y en la mortalidad relacionada con la nutrición

Publicado el 27 de octubre de 2020


La pandemia de la COVID-19 ha desencadenado una crisis social y económica mundial sin precedentes lo cual plantea importantes riesgos relacionados con el estado nutricional y con la supervivencia de la población infantil en países de bajos y medianos ingresos. Es especialmente preocupante, el aumento de la malnutrición que se prevé en dicha población, debido principalmente a la disminución del nivel de ingresos en los hogares, los cambios en la disponibilidad y en la asequibilidad de los alimentos nutritivos, así como las interrupciones de los servicios de salud, la nutrición y la protección social.

En países de bajos y medianos ingresos, una de cada diez muertes de niños menores de 5 años,  podría atribuirse a que esta población corre un mayor riesgo de mortalidad por enfermedades infecciosas.

Se espera un incremento de todas las formas de malnutrición debido a los problemas en los sistemas económicos, alimentarios y sanitarios, provocados por la pandemia por la COVID-19.

Las estimaciones de la investigación internacional realizada por el Instituto de Políticas Alimentarias, sugieren que debido a la pandemia, 140 millones de personas, podrían vivir en pobreza extrema con menos de 1.90 dólares al día.
Según el Programa Mundial de Alimentos, el número de personas que se enfrentan a la inseguridad alimentaria en los países de bajos y medianos ingresos, podría llegar a los 265 millones al final del año 2020. 

Las estimaciones presentadas en artículo probablemente sean conservadoras, dado que los efectos y la duración de esta crisis son desconocidos al día de hoy.  En muchos casos, la interrupción de algunos servicios de salud durante el confinamiento y las restricciones en los horarios, posiblemente hayan comprometido la salud y la mortalidad materna e infantil.

Las proyecciones priorizan la necesidad de que  se implementen medidas para proteger la nutrición infantil. Estas acciones requieren una rápida movilización de los recursos en un momento en que la mayoría de las economías presentan consecuencias relacionadas con la pandemia.

En conclusión, se espera que se incrementen en los próximos meses distintas formas de malnutrición, entre las que se incluyen la malnutrición infantil, el retraso en el crecimiento y la desnutrición debido a la deficiencia de micronutrientes. El profundo impacto de la pandemia sobre la nutrición en los primeros años de vida, podría tener un efecto intergeneracional con consecuencias para el crecimiento y en el desarrollo de los niños y los impactos de por vida en la educación, así como el incremento del riesgo de enfermedades crónicas.

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