El nivel de vitamina D en el embarazo podría determinar el coeficiente intelectual de los bebés

Publicado el 05 de noviembre de 2020


Para realizar este trabajo, el equipo de investigadores contó con los registros del estudio Condiciones que afectan el desarrollo y el aprendizaje neurocognitivos en la primera infancia (CANDLE). Esta cohorte albergó datos de madres que desde 2006 estuvieron monitoreadas tanto en su embarazo como también lo estuvieron sus bebés durante los primeros años. 

La autora principal de la investigación, Melissa Melough, comentó que los mayores resultados se observaron en los niños entre los 4 y los 6 años. En este grupo etario, los niños que nacieron de embarazos con altos niveles de vitamina D, habrían mostrado un  coeficiente intelectual mayor al del promedio. Por otra parte, también habrían superado en general el coeficiente intelectual de sus contrapartes que tuvieron déficits de la vitamina durante su gestación.

Sin embargo, la investigadora, señaló que estos resultados, aunque comprobarían una relación, no indican causalidad. Por tanto, aunque ambas características convergen, no se puede hablar de una relación causa-efecto entre ellas.

La falta de una comprobación de los efectos positivos de la vitamina D no implica que no haya habido otras revelaciones. Es el caso las madres que tuvieron un embarazo con niveles bajos de vitamina D y cuya descendencia tuvo un IQ más bajo al promedio.

En la muestra étnicamente heterogénea, una vez realizada la división entre los embarazos de altos o bajos niveles vitamina D, se pudo observar que el color de piel de las madres parecía ser un factor determinante. Es más, se habría determinado que las mujeres de tez negra tenderían a tener mayores problemas de deficiencia de la vitamina.

“La melanina protege la piel contra el daño solar, pero al bloquear los rayos UV, también reduce la producción de vitamina D en la piel. Debido a esto, no nos sorprendió ver altas tasas de deficiencia de vitamina D entre las mujeres embarazadas de raza negra en nuestro estudio”, comentó la autora.

Según explica Melough, aproximadamente 80% de las mujeres de raza negra embarazadas en los Estados Unidos sufre de carencia de vitamina D. Por su parte, dentro de la muestra total analizada, al menos el 45% de las madres tenían este problema; siendo las mujeres de raza negra las que presentaron los valores  más bajos de vitamina D.

Vale la pena subrayar que, así como un niveles altos de vitamina D durante la gestación dieron como resultado niños con coeficientes intelectuales mayores, aquellos que tuvieron deficiencias se asociaron con infantes con un desarrollo cognitivo menor. 

Si a una ingesta o absorción inferior a la recomendada, se le suma una tendencia natural al déficit de vitamina D, se observa que una dieta adecuada y la exposición al sol podrían no ser suficientes. En estos casos, el uso de suplementos podría ser la única alternativa durante la gestación.

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