La dieta vegetariana estaría asociada a un menor riesgo de cardiopatía isquémica

Publicado el 03 de diciembre de 2019


La alimentación vegetariana y vegana han cobrado mayor popularidad en los últimos años, en parte debido a los beneficios percibidos para la salud, así como a la preocupación por el medio ambiente y el bienestar animal. La evidencia sugiere que este estilo de vida podría tener diferentes riesgos de patologías, pero los datos de análisis prospectivos a gran escala son limitados debido a que pocos estudios han reclutado un número suficiente de participantes.

En el caso del accidente cerebrovascular (ACV), dos publicaciones previas, incluyendo una que incorporó datos del European Prospective Investigation into Cancer (EPIC-Oxford), no mostraron diferencias significativas en el riesgo de mortalidad general por causas cerebrovasculares entre vegetarianos y no vegetarianos. Por otro lado, ningún estudio ha evaluado la incidencia del ictus en relación a la dieta vegetariana, o examinado los principales tipos de ACV vinculados a este tipo de alimentación.

De esta forma, el objetivo del estudio fue examinar la asociación entre la dieta vegetariana con el riesgo de cardiopatía isquémica y ACV. Para ello se utilizaron los datos de la cohorte prospectiva EPIC-Oxford en Reino Unido con una gran proporción de no consumidores de carne, reclutados entre 1993 y 2001. Los participantes fueron 48.188 sujetos sin antecedentes de cardiopatía isquémica, ACV o angina (o enfermedad cardiovascular), quienes se clasificaron en tres grupos según su alimentación: consumidores de carne (independientemente de si comían pescado, lácteos o huevos; n = 24.428); consumidores de pescado (pero no otras carnes; n = 7.506); y vegetarianos, incluidos los veganos (n = 16.254). Las medidas de resultado fueron los casos de incidentes de enfermedad coronaria y ACV (isquémico y hemorrágico).

Durante los 18,1 años de seguimiento, se registraron 2.820 casos de cardiopatía isquémica y 1.1072 casos de ACV total (519 isquémico y 300 hemorrágico). Después de ajustar por factores sociodemográficos y  por estilo de vida, los consumidores de pescado y los vegetarianos tuvieron tasas 13% y 22% más bajas de enfermedad coronaria que los consumidores de carne, respectivamente. Esta diferencia fue equivalente a 10 casos menos en vegetarianos, por cada 1.000 habitantes durante 10 años. Las asociaciones para la complicación coronaria se atenuaron parcialmente después del ajuste por colesterol elevado, hipertensión arterial, diabetes e índice de masa corporal. Para el caso del ACV total, en cambio, los vegetarianos exhibieron tasas 20% más altas, que los consumidores de carne, lo que equivale a tres casos más de ACV total por cada 1.000 habitantes a lo largo de 10 años. Lo anterior, se debió principalmente a una tasa más elevada de ictus hemorrágico. 

En resumen, esta cohorte prospectiva del Reino Unido muestra que los consumidores de pescado y los vegetarianos presentarían tasas más bajas de cardiopatía isquémica que los consumidores de carne, aunque los vegetarianos presentan tasas más altas de accidente cerebrovascular hemorrágico y total.

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