La obesidad infantil y adolescente podría aumentar hasta un 14% el riesgo de esclerosis múltiple

Publicado el 27 de agosto de 2020


Estudios previos estimaron que el 53 por ciento del riesgo de EM podría ser directamente atribuible a factores ambientales y que hasta uno de cada cinco casos podría atribuirse al tabaquismo. En efecto, el tabaquismo y el índice de masa corporal (IMC) aumentado son los principales impulsores mundiales de muchas enfermedades no transmisibles y provocan una importante morbilidad y mortalidad prematuras.

Esta nueva investigación, financiada en parte por Barts Charity y en la que participaron investigadores de la Universidad Queen Mary de Londres, Barts Health NHS Trust y la Universidad de Oxford, utilizó literatura publicada sobre el Reino Unido, Estados Unidos, Rusia y Australia para estimar y proyectar la proporción de la incidencia de Esclerosis Múltiple que podría ser atribuible a dos factores de riesgo modificables: el tabaquismo y el IMC elevado en la niñez y la adolescencia. En 2015, aproximadamente el 10 % del riesgo de la población de EM podía atribuirse al tabaquismo, pero esta proporción podría disminuir en respuesta a la caída en las tasas de tabaquismo.

Por el contrario, la contribución potencial de la obesidad infantil a la incidencia de EM está aumentando, porque una proporción cada vez mayor de la población en los países estudiados es obesa. Si bien las proporciones varían entre países, se pueden observar patrones similares en todo el mundo.

En 2015, un IMC alto en los primeros años de vida se asoció con un riesgo mayor que el hábito de fumar en Estados Unidos y Australia, y un nivel equivalente en el Reino Unido. El riesgo de un índice de masa corporal alto mayor en Estados Unidos (11%) y se estima que podría aumentar al 14% para 2035. En el Reino Unido, un IMC alto en la infancia y la adolescencia podría representar el 10% del riesgo de EM en la población en 2035.

En caso de confirmar que estas observaciones son causales, los autores señalan que es probable que la reducción de la prevalencia de estos factores de riesgo modificables del estilo de vida tenga un impacto importante en la incidencia de la EM, así como en otras enfermedades no transmisibles.

La doctora Ruth Dobson, autora del estudio, asegura que estos hallazgos "destacan el potencial para reducir la incidencia de la EM en todo el mundo con estrategias de salud pública específicas. No sólo el cáncer y las enfermedades cardíacas se ven influenciados por el tabaquismo y la obesidad, sino que el cambio de enfoque hacia las enfermedades de aparición temprana en la edad adulta, como la EM, puede tener más repercusión entre las personas más jóvenes, cuyas elecciones de estilo de vida repercutirán en su riesgo de padecer enfermedades en el futuro".

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