Las bacterias intestinales, ayuda inesperada contra el cáncer

Publicado el 11 de marzo de 2020


Las bacterias que viven en el intestino pueden convertirse en una herramienta desconocida para tratar el cáncer, acumularse en los tumores y mejorar la efectividad de la inmunoterapia en ratones.

Investigadores del Centro Médico Southwestern de la Universidad de Texas y de la Universidad de Chicago (EE.UU.) han descubierto que el tratamiento de pacientes con cáncer con bifidobacterias podría aumentar su respuesta a la inmunoterapia CD47, un tratamiento anticancerígeno de amplio alcance en procesos de evaluación. El estudio se publica en el «Journal of Experimental Medicine» (JEM).

CD47 es una proteína expresada en la superficie de muchas células cancerosas, e inhibir dicha proteína puede permitir que el sistema inmunitario del paciente ataque y destruya el tumor. Los anticuerpos dirigidos a CD47 se están probando actualmente como tratamientos para una amplia variedad de cánceres en múltiples ensayos clínicos. Pero los estudios con ratones de laboratorio hasta ahora han arrojado resultados mixtos: algunos ratones parecen responder al tratamiento anti-CD47, mientras que otros no.

Ahora, este equipo dirigido por Yang-Xin Fu y Ralph R. Weichselbaum, ha visto que la respuesta al tratamiento depende del tipo de bacterias que viven en el sistema digestivo de los animales.

Los ratones portadores de tumores que normalmente responden al tratamiento anti-CD47 no respondieron si sus bacterias intestinales fueron eliminadas por un cóctel de antibióticos. Por el contrario, el tratamiento anti-CD47 sí resulto efectivo en los ratones que generalmente no responden cuando la terapia se complementó con Bifidobacterias, un tipo de bacteria que a menudo se encuentra en el tracto gastrointestinal de ratones y humanos sanos. 

Sorprendentemente, sin embargo, los investigadores encontraron que las bifidobacterias no solo se acumulan en el intestino; también migran a tumores, donde parecen activar una vía de señalización inmune, denominada la vía de estimulación de genes de interferón (STING). Esto da como resultado la producción de más moléculas de señalización inmune y la activación de las células inmunes. Cuando se combina con el tratamiento anti-CD47, estas células inmunes activadas pueden atacar y destruir el tumor circundante.

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