Relacionan una enzima presente en la saliva con una mayor propensión a la obesidad

Publicado el 21 de noviembre de 2019


Los investigadores habrían relacionado niveles bajos de un compuesto que se encuentra en la saliva con la sensación de hambre en jóvenes con obesidad. El estudio, difundido desde la Fundación Descubre, se ha basado en el análisis de la respuesta de los adolescentes cuando se les muestran fotografías de comida rica en grasas y azúcares.

Los procesos que regulan el comportamiento alimentario son complejos y engloban factores químicos, sensoriales o conductuales, controlados por el hambre y la saciedad a través de señales en el organismo. Algunos péptidos, proporcionan información sobre el funcionamiento y los mecanismos de transformación de los alimentos en nutrientes y, por lo tanto, se podrían utilizar como biomarcadores de regulación en la conducta alimentaria y la obesidad.

Uno de esos posibles biomarcadores es la alfa-amilasa salival. Los investigadores evaluaron la presencia de esta sustancia en adolescentes con exceso de peso y peso normal en un estudio publicado en la revista Childhood Obesity, y la han asociado a la sensación de hambre antes y después de ver imágenes de alimentos.

Tras los estudios, los expertos proponen la alfa-amilasa salival como un marcador de hambre y de propensión al sobrepeso, ya que los niveles de apetito y los cambios en los mismos dependen de ella. Este hallazgo indica que el nivel de esta sustancia podría ser un factor en los tratamientos de la obesidad, especialmente en la obesidad infantil.

En individuos que presentan niveles más bajos de alfa-amilasa, la digestión sería lenta y, por tanto, la existencia de glucosa sería menor. "Esto hace que la sensación de hambre se mantenga durante un período más largo, lo que contribuiría a un mayor consumo de alimentos antes de alcanzar la saciedad. A largo plazo, aumenta la propensión a la acumulación de grasas, un alto índice de masa corporal, riesgo de obesidad y mayor liberación de insulina", indica la investigadora de la Universidad de Jaén María Moreno..

Aunque ambos grupos mostraron un aumento significativo en los niveles de hambre entre la evaluación previa y posterior a la tarea, fue mayor en los adolescentes con sobrepeso. Asimismo, el nivel de alfa-amilasa salival tuvo efecto sobre el cambio en los niveles de hambre en este grupo y disminuyó considerablemente tras la actividad.

Sin embargo, en el grupo normalizado no se detectaron asociaciones entre la enzima y los niveles de hambre. Finalmente, la cantidad de alfa-amilasa se correlacionó inversamente con el porcentaje de grasa corporal. Es decir, los estudiantes con menor índice de masa presentaban mayor nivel y viceversa.

Según indican los expertos, la relación entre la visualización de la imagen y la necesidad de comer es utilizada por los medios publicitarios para aumentar sus ventas, especialmente entre adolescentes, un público más fácil de persuadir. Esto se debe, entre otros muchos factores, a que los cambios metabólicos naturales fomentan comportamientos de riesgo.

"Entre otras causas, los adolescentes aún no tienen completamente desarrollado una estructura cerebral llamada córtex frontal, responsable del autocontrol y del impulso, especialmente visible en el hecho de obtener una gratificación inmediata", señala la investigadora.

Por otra parte, es frecuente encontrar una oferta abundante de alimentos apetitosos, altamente energéticos y de bajo precio, fácilmente accesibles y promovidos por la publicidad de manera agresiva. "En este ambiente, promover una alimentación saludable se ha vuelto difícil", aclara.

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