Un estudio confirmaría la relación entre cáncer y un alto consumo de carne y alcohol

Publicado el 19 de noviembre de 2020


Esta investigación publicada en la revista "International Journal of Environmental Research and Public Health", ha analizado la correlación entre dieta y cáncer en medio centenar de países desde 1960 hasta 2017. La misma, fue dirigida por Josep Peñuelas y Jordi Sardans, y confirmaría a escala global que el consumo de carne y alcohol se relacionaría con una mayor incidencia de cáncer, y que un mayor consumo de verduras y pescado podría ser un factor protector.

Para ello, se ha realizado un detallado análisis estadístico que cruza datos de bases mundiales de instituciones como la FAO, la OMS, la ONU, el Banco Mundial, la OCDE, los Departamentos de Agricultura y Salud de EE.UU y el Eurobarómetro, y que incluyen datos de países de Europa, Asia, América, Australia y África.

Los investigadores han analizado datos de prevalencia de cáncer entre 1998 y 2010, y de mortalidad por cáncer entre 1960 y 2010, en relación con el consumo per cápita de calorías, carne, pescado, verduras, alcohol, fósforo y nitrógeno.

La inclusión del nitrógeno (N) como variable de estudio, se explica porque publicaciones recientes relacionan su incremento con un mayor riesgo de sufrir algunas enfermedades, y que los vegetales excesivamente fertilizados con nitratos pueden acumular compuestos nitrogenados tóxicos.

Peñuelas ha señalado que algunos trabajos han mostrado que la fertilización de los cultivos desde 1961 a nivel global se ha multiplicado por diez, "por lo que en consecuencia podemos esperar un potencial impacto en la salud global".

Los autores han analizado además el fósforo porque es un elemento esencial en el equilibrio del metabolismo en relación con el nitrógeno.

Para realizar este estudio se han tenido en cuenta además, otras variables relacionadas con el estilo de vida que podrían distorsionar los resultados, como la esperanza de vida, ingresos, edad o el índice de desarrollo de cada país.

Según los resultados, una alta prevalencia de neoplasmas malignos entre 1998 y 2010 estaría relacionada con un alto consumo de carne, especialmente en el caso de tumores de colon, pulmón, mama y próstata. Igualmente, una alta mortalidad por todos los tipos de cáncer entre 1960 y 2010 se asociaría a un alto consumo per cápita de carne.

Una mayor ingesta de vegetales y pescado se relacionaría con una menor prevalencia de cáncer y con una menor mortalidad, pero, sin embargo, en el caso del alcohol, un alto consumo per cápita estaría relacionado con una alta incidencia y mortalidad por tumores malignos, cáncer de colon, de pulmón y, en menor grado, de cuello uterino.

El estudio señala que en el caso de los países pobres, la correlación entre alto consumo de carne y de alcohol no estaría relacionada tan directamente con una alta prevalencia de cáncer y mortalidad. En este caso, según un modelo para el que han utilizado datos de 108 países, la mayor esperanza de vida se relacionaría, al contrario que en los países ricos, con una mayor ingesta de alimento, independientemente de si este es de origen animal o vegetal.

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