Un patrón alimentario proinflamatorio estaría vinculado a un mayor riesgo cardiovascular

Publicado el 10 de noviembre de 2020


Para realizar este análisis, la Dra. Jun Li, Ph. D. y sus colaboradores, incluyeron datos de 210.145 mujeres y hombres estadounidenses que fueron objeto de seguimiento hasta por 32 años. Luego se realizó un ajuste por uso de medicamentos antiinflamatorios y factores de riesgo de enfermedad cardiovascular.

Aquellos, cuya alimentación se ubicó en el quintil más alto del potencial inflamatorio, tuvieron un incremento del 38% en el riesgo de enfermedad cardiovascular, 46% de aumento en el riesgo de miocardiopatía y 28% de incremento del riesgo de ictus. Los hallazgos fueron publicados en el Journal of the American College of Cardiology.

Para evaluar el potencial inflamatorio de una dieta se utilizó el índice dietético basado en alimento, llamado "patrón inflamatorio dietético empírico", o EDIP.

La Dra. Li explicó que el patrón inflamatorio dietético empírico fue desarrollado 4 años atrás por algunos de los autores que intervinieron en este estudio.

"Resumimos todos los alimentos que las personas consumen en 39 grupos de alimentos definidos y efectuamos un análisis de regresión de rango reducido en que se analizaron estos 39 grupos de alimentos y tres marcadores inflamatorios: interleucina-6, proteína C reactiva y receptor de factor de necrosis tumoral alfa-2. Encontramos 18 grupos de alimentos muy predictivos de estos biomarcadores, y se calculó el patrón inflamatorio dietético empírico como la suma ponderada de estos 18 grupos de alimentos".

Individuos que tenían ingestas más altas de vegetales de hoja verde como col o espinaca, vegetales de color amarillo oscuro (calabaza, pimientos amarillos, zanahoria), granos integrales, frutas, té, café y vino, tuvieron menos riesgo de enfermedad cardiovascular a largo plazo que aquellos con más ingesta de carnes rojas, carnes procesadas, vísceras, carbohidratos refinados y bebidas azucaradas.

Las dietas con mayor potencial inflamatorio también se habrían relacionado con niveles de biomarcador significativamente más elevados indicativos de una mayor inflamación sistémica, vascular y metabólica, lo mismo que perfiles lipídicos menos favorables.

"Queríamos proporcionar orientación sobre patrones alimentarios y combinaciones de alimentos. Si se dice a las personas que consuman más grasas poliinsaturadas en vez de grasas saturadas o grasa trans, la mayoría no sabe cuáles alimentos son más altos o más bajos en esos nutrientes. Asimismo, muchos alimentos tienen diferentes nutrientes, algunos de los cuales son buenos y otros son malos, de manera que queríamos ayudar a las personas a encontrar los alimentos con la mayor proporción de nutrientes sanos en vez de señalar los nutrientes específicos a evitar", subrayó la Dra. Li.

En relación a este estudio, el Dr. Ramon Estruch, Ph. D., del Hospital Clínic en Barcelona, España e investigador principal de PREDIMED, señaló que podría ser el momento de elaborar mejores guías alimentarias y además comentó que los hallazgos de este nuevo estudio confirman los de PREDIMED, que habría demostrado reducción del riesgo de eventos cardiovasculares adversos mayores en personas con alto riesgo cardiovascular asignados a un patrón alimentario mediterráneo antiinflamatorio complementado con aceite de oliva extra-virgen o frutos secos, en comparación con los asignados a una dieta reducida en grasas.

"El estudio de la Dra. Li y sus colaboradores confirma que una dieta antiinflamatoria es útil para prevenir eventos cardiovasculares, y lo más importante, que los patrones de alimentación sanos pueden incluso ser más sanos si los sujetos aumentan el consumo de alimentos con el máximo potencial antiinflamatorio", concluyó.

Fuente: Medscape

Para más información: https://espanol.medscape.com/verarticulo/5906166#vp_1

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