¿Existe un vínculo entre comer solo por placer y ciertas bacterias intestinales?

Publicado el 06 de septiembre de 2018


Se sabe desde hace tiempo que ciertas regiones de la red de recompensa del cerebro dirigen los comportamientos alimentarios. En particular, el núcleo accumbens, que procesa los estímulos de recompensa como la comida, y la amígdala, que ayuda a regular las emociones, se activan cuando tenemos hambre o estamos comiendo. En este estudio, las personas con niveles de indol más altos mostraron una funcionalidad y una conectividad más fuertes en estas dos áreas.

El nuevo estudio, el primero en humanos para mostrar la asociación entre metabolitos específicos producidos por las bacterias del intestino y los comportamientos de sobrealimentación, sugiere que el indol, o la capacidad de las bacterias del intestino para producirlo, pueden contribuir a dichos comportamientos. Ello abre la puerta a futuras investigaciones sobre si ciertas intervenciones específicas, como cambios en la dieta, podrían afectar positivamente a la función cerebral responsable de la conducta alimentaria y de este modo mitigar el deseo de comer sin tener hambre.

Full text: https://doi.org/10.1371/journal.pone.0201772

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Nutrición y Desarrollo Rural Sostenible
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