Consumo de azúcares y edulcorantes sobre la microbiota intestinal

Publicado el 05 de diciembre de 2019


El objetivo del estudio recientemente publicado, fue proporcionar una visión general sobre cómo la microbiota intestinal se vería afectada por los cambios en el consumo de azúcares y otros edulcorantes, a través de adaptaciones en la transcripción, en la composición y en los cambios genéticos de la microbiota intestinal.

Los azúcares y edulcorantes añadidos suelen ser oligosacáridos, alcoholes de azúcar, glucósidos naturales y edulcorantes. Aproximadamente el 48% de la ingesta calórica en la dieta estadounidense proviene de carbohidratos y el 13% de azúcares añadidos. La mayoría de los azúcares y edulcorantes se absorben en el intestino delgado, lo que da como resultado que solo 5–30% de estos lleguen al intestino grueso. Las cantidades exactas de azúcares y edulcorantes que llegan al intestino grueso serían difíciles de estimar. La exposición de la microbiota intestinal a azúcares y edulcorantes varía a lo largo del tracto intestinal, siendo variable según la facilidad con la que la persona los absorbe.

La concentración de azúcares y edulcorantes en el intestino no es simplemente la cantidad que se consume, debido a que depende de la capacidad de absorción de los individuos y de la actividad metabólica de los microorganismos intestinales. Es necesario considerar los gradientes de concentración de cada una de estas sustancias a lo largo de todo el intestino.

Según los datos de esta revisión, el consumo de azúcar y edulcorantes podría producir los cambios en la transcripción, en la composición y genéticos en la microbiota intestinal.

Como respuesta a un conjunto de azúcares y edulcorantes de la dieta, la microbiota intestinal podría alterar sus perfiles de transcripción para utilizar mejor un nuevo conjunto de nutrientes. En segundo lugar, esos cambios en la transcripción y la disponibilidad de sustratos de carbono podrían alterar de forma específica qué microbios están presentes así como su concentración en cada microambiente. Tales cambios se manifestarían como modificaciones en la composición de la comunidad microbiana. En tercer lugar, los microbios pueden adaptarse genéticamente a condiciones alteradas con el fin de maximizar el uso de los nuevos microambientes.

Se cree que el aumento de la ingesta de azúcares simples y la reducción del consumo de fibra dietética podría tener efectos perjudiciales y duraderos en el microbioma. 

Según los resultados de los estudios recopilados en esta revisión, cambiar el tipo y las cantidades de azúcares y edulcorantes que se consumen, provocaría el desarrollo de nuevos hábitats intestinales que podrían alterar la microbiota de diversas formas.

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Estrategias de Comunicación y Motivación en Nutrición
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