El sabor dulce del azúcar podría influir sobre la regulación de la saciedad

Publicado el 17 de noviembre de 2020


Un estudio llevado a cabo por un equipo de científicos austríacos y alemanes revelaría nuevos datos sobre la relación entre el sabor dulce del azúcar, la ingesta de calorías y el proceso que regula el hambre y la saciedad en los seres humanos. Según afirma Barbara Lieder, una de las autoras, los resultados sugieren que la sacarosa, independientemente de su contenido energético, modula la regulación de la saciedad y la ingesta de energía a través del receptor del sabor dulce.

El azúcar desempeña un creciente papel en la nutrición y la salud de la población, especialmente en referencia al peso corporal. Sin embargo, aún se conoce poco sobre los mecanismos moleculares vinculados al sabor del azúcar que afectan a la ingesta dietética, con independencia de su aporte calórico.

Veronika Somoza, una de las directoras del estudio, ha explicado que este trabajo tenía por objetivo investigar cómo influía la activación del receptor del sabor dulce en la regulación de la saciedad.

Para ello, los científicos realizaron un estudio de intervención cruzada y ciega con glucosa y sacarosa. Un total de 27 personas sanas, de sexo masculino, de entre 18 y 45 años de edad, recibieron una solución de glucosa o sacarosa al 10 por ciento (porcentaje en peso) o una de las soluciones de azúcar complementada con 60 ppm de lactisole. Lactisole es una sustancia que se une a una subunidad del receptor del dulce y reduce la percepción del sabor dulce. A pesar de los diferentes tipos de azúcar, todas las soluciones con o sin lactisole tienen el mismo contenido de energía.

Luego de dos horas de haber bebido cada una de las soluciones de prueba, se permitió a los participantes desayunar tanto como desearan. Poco antes de esta ingesta y durante el periodo de espera de 120 minutos los científicos tomaron muestras de sangre a las sujetos intervinientes en el estudio a intervalos regulares y midieron su temperatura corporal.

Después de tomar la solución de sacarosa que contenía lactisole, los voluntarios aumentaron la ingesta de energía del desayuno en alrededor del 13% –lo que suponía unas 100 calorías más–, en comparación con lo sucedido tras beber la solución de sacarosa sin lactisole. Además, los individuos de este grupo mostraron una temperatura corporal más baja y una disminución de las concentraciones de serotonina en plasma.

La serotonina es un neurotransmisor y una hormona tisular que, entre otras funciones, tiene un efecto como supresor del apetito. Sin embargo, no se observaron diferencias después de administrar la solución de glucosa que contenía lactisole o la que solo contenía glucosa, lo que podría atribuirse a que la glucosa y la sacarosa activan el receptor del sabor dulce de diferentes formas.

En conclusión, Somoza señala, que es necesario continuar investigando para aclarar las complejas relaciones entre el consumo de azúcar, los receptores del sabor y la regulación de la saciedad a nivel molecular, especialmente porque los receptores de dulce también se han encontrado en el tracto digestivo y se conoce muy poco sobre las funciones que tienen allí.

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