ESPEN publica una guía sobre el soporte nutricional en Covid-19

Publicado el 14 de abril de 2020


La guía elaborada por ESPEN propone diez recomendaciones para el manejo nutricional de estos pacientes y diferencia dos escenarios: pacientes con esta infección a distintos niveles y personas ingresadas en la UCI.

En cada paso del tratamiento, la terapia nutricional debería ser parte del cuidado del paciente, con especial atención a los mayores, personas frágiles e individuos con comorbilidades individuales.

Asimismo, los expertos insisten en que un enfoque integral debería asociar la nutrición al soporte vital por tener un mayor potencial para mejorar los resultados, especialmente en la fase de recuperación del paciente.

Abordar la desnutrición resulta fundamental en la lucha contra la pandemia. Las herramientas recomendadas para revisar el estado nutricional de los pacientes de riesgo, principalmente mayores y personas con otras comorbilidades, son MUST y Nutritional Risk Screening 2002.

En aquellos pacientes que no requieran cuidados intensivos, el primer paso debería ser la optimización del estado nutricional, con el asesoramiento dietético por parte de profesionales. En aquellas personas con déficit nutricional, se debería suplementar con vitaminas A, D y otros micronutrientes, además de mantener la actividad física.

Asimismo, recomiendan suplementos de nutrición oral cuando no se puedan alcanzar los objetivos nutricionales. El siguiente paso sería proporcionar nutrición enteral, en pacientes que lo requieran, así como la nutrición parenteral cuando la primera no esté indicada o resulte insuficiente.

En los pacientes no intubados en UCI, si no se alcanza el objetivo energético con una dieta oral, los suplementos nutricionales orales deben ser considerados en primer lugar y, después, la nutrición enteral. Si hay limitaciones para la ruta enteral puede estar aconsejada la nutrición parenteral periférica en la población que no alcance los niveles energéticos y de proteínas por las vías anteriores.

En los pacientes intubados, la nutrición enteral debería iniciarse a través de una sonda nasogástrica. La nutrición enteral postpilórica deberá indicarse en pacientes con intolerancia gástrica o en pacientes con alto riesgo de aspiración. De no tolerarse la dosis completa de nutrición enteral durante la primera semana en la unidad de cuidados intensivos, se ha de valorar caso por caso el inicio de la nutrición parenteral.

En pacientes con disfagia, puede valorarse la comida de textura adaptada tras la extubación. Si la deglución no es segura, la pauta debería ser administrar nutrición enteral.

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