Las consecuencias del consumo de azúcares añadidos en bebés y niños

Publicado el 19 de noviembre de 2019


El 61% de los lactantes y casi todos los niños (98%) consumen azúcares añadidos en su dieta diaria, sobre todo en los yogures azucarados en el caso de los lactantes, de entre 6 y 11 meses, y en las bebidas con frutas en el caso de los niños, de entre 12 y 23 meses, según un estudio estadounidense cuyo objetivo era ser el primero en centrarse en el consumo de azúcares de lactantes y niños muy pequeños.

“Nuestro estudio, que es el primero que se centra en el consumo de azúcares añadidos en lactantes y niños, documenta que la mayoría de este tipo de población consume estos azúcares. Esto tiene unas implicaciones importantes en la salud pública en la medida en que investigaciones previas han mostrado que los patrones alimenticios establecen los patrones de dieta del futuro”, explica Kirsten A. Herrick, autora principal de la investigación. 

La investigadora se ha apoyado en un estudio anterior en el que se recoge que los niños de seis años de edad que habían consumido algún alimento azucarado antes de su primer año de vida eran más propensos al consumo de azúcares. Herrick explica, además, que “la investigación previa de la dieta de los niños de alrededor de dos años asociaba el consumo de azúcar con el desarrollo de asma, obesidad, hipertensión y perfiles de grasa alterados”.

En relación con esto, en Estados Unidos, al no haber un estudio que tratase las cantidades de los lactantes y los niños de menos edad, tan solo una organización hasta ahora, la Asociación Americana del Corazón, había promovido la creación de una guía para niños menores de dos años. “Nuestros hallazgos sobre las dietas de estos lactantes y niños debería crear conciencia entre las asociaciones de la salud para informar y proceder a la creación de futuras guías y recomendaciones”, ha señalado la investigadora.

Los autores del estudio analizaron datos de 1.211 lactantes y niños de entre 6 y 23 meses de la Encuesta Nacional de Examinación de Salud y Nutrición ( 2011- 2016), una muestra representativa dentro del estudio conducido por el Centro Estadounidense para el Control de la Enfermedad y la Prevención. 

Los resultados mostraban que los lactantes consumían aproximadamente una cucharita de té de azúcares añadidos al día (equivalentes a alrededor de un 2% de su ingesta calórica por día), mientras que los niños consumían aproximadamente un 8 % de la ingesta calórica diaria.

Las comidas consumidas por estos lactantes y que contenían mayor cantidad de azúcares eran yogures, ‘snacks’ de bebés y dulces, así como dulces horneados. Para los niños, las mayores fuentes de azúcares incluían bebidas de frutas, de nuevo productos horneados, y golosinas.

De acuerdo con la autora, los padres deberían tener en mente los niveles de azúcares añadidos en las preparaciones o comidas elegidas cuando alimentan a sus hijos. “La transición de una dieta basada en la leche hacia comidas sólidas tiene un impacto sobre la nutrición, el gusto y los patrones de alimentación. Es necesario, en este sentido, un mayor trabajo para que se tome conciencia de este período crítico”, comenta Herrick.

eLearning | Posgrados 2019