Otros - Publicado el 09 de noviembre de 2021

MC3R vincula el estado nutricional con el crecimiento infantil y el momento de la pubertad

MC3R vincula el estado nutricional con el crecimiento infantil y el momento de la pubertad

Investigadores de la Unidad de Enfermedades Metabólicas de MRC y la Unidad de Epidemiología de MRC de la Universidad de Cambridge, con colaboradores de otras universidades inglesas, descubrieron cómo el cerebro es capaz de detectar el estado de nutrición y utilizar esa información para regular el crecimiento en niños y su maduración sexual.

Estos hallazgos podrían suponer un importante paso en la gestión futura de los trastornos del crecimiento y la pubertad, así como en la mejora de la salud de las personas que padecen fragilidad causada por enfermedades crónicas.

Podrían explicar además, cómo los seres humanos han crecido y han alcanzado la madurez sexual a principios del siglo pasado. La altura media aumentó unos 10 centímetros en el Reino Unido y hasta 20 en otros países. Durante mucho tiempo, los expertos de la materia han sugerido que este fenómeno podría estar relacionado con un acceso más confiable a los alimentos para mujeres embarazadas y niños. Sin embargo, todavía no se había comprendido cómo el cuerpo siente el estado de nutrición y convierte esta información en crecimiento y maduración sexual.

En esta nueva investigación, se ha constatado el papel del llamado receptor de melanocortina 3 (MC3R). En respuesta a señales nutricionales, el sistema MC3R controla la liberación de hormonas clave que regulan el crecimiento y la maduración sexual.

Para realizar el estudio se buscó entre el medio millón de voluntarios del Biobanco del Reino Unido a personas con mutaciones genéticas naturales que alteran la función del MC3R.

Los científicos identificaron a miles de personas portadoras de diversas mutaciones en el gen MC3R y encontraron que eran en promedio más bajas y, además, entraron en la pubertad más tarde que aquellas sin mutación.

En el caso de los niños, de una base de datos, identificaron a seis con mutaciones en el MC3R y constataron que eran más bajos y tenían menor masa magra y peso durante toda la infancia, lo que demuestra, según los autores, que este efecto comienza muy pronto en la vida.

"Este descubrimiento muestra cómo el cerebro puede sentir los nutrientes e interpretarlos para tomar decisiones subconscientes que influyen en nuestro crecimiento y desarrollo sexual", explica el profesor Stephen O'Rahilly, autor principal del estudio y director de la Unidad de Enfermedades Metabólicas del MRC.

La constatación de que la actividad de la vía del MC3R influiría en la cantidad de masa magra sugiere que se debería investigar si los fármacos que activan selectivamente el MC3R podrían ayudar a redirigir las calorías hacia el músculo y otros tejidos magros, ayudando así a las personas que padecen fragilidad por enfermedad crónica.