Obesidad y/o diabetes tipo 2 en la adolescencia podrían conducir a un envejecimiento vascular prematuro

Publicado el 07 de mayo de 2020


Un grupo de investigadores evaluó durante cinco años a 141 adolescentes con peso normal; 156 con obesidad y 151 con diabetes tipo 2, con una edad media de 17,6 años al inicio del estudio. Al finalizar el estudio, los adolescentes con obesidad, diabetes tipo 2 o presión arterial sistólica alta, los principales factores de riesgo de ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares, tenía mayores probabilidades de tener arterias carótidas más gruesas y rígidas.

«Nuestro estudio demuestra que los cambios en los vasos sanguíneos que conducen al desarrollo de la aterosclerosis comienzan muy pronto», afirma Justin R. Ryder, autor principal del estudio. La aterosclerosis es el estrechamiento de las arterias generalmente asociado con el envejecimiento natural, y aumenta el riesgo de ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares y otros eventos cardiovasculares.

«Tener obesidad, diabetes tipo 2 o presión arterial sistólica alta se asociaron de forma independiente e igualmente predictivas con arterias más gruesas y rígidas entre este grupo de jóvenes. Lo que más sorprendió a nuestro equipo fue que los participantes con presión arterial sistólica más alta en comparación con sus pares en el estudio tenían un riesgo muy similar al de aquellos con obesidad o diabetes tipo 2 de tener vasos sanguíneos más gruesos y rígidos con el tiempo», señaló Ryder.

El análisis concluyó que los adolescentes con obesidad, diabetes tipo 2 o presión arterial sistólica alta tuvieron un mayor cambio en el grosor y rigidez de las arterias, en comparación con el grupo con peso normal. Esto podría sugerir un mayor riesgo de ataques cardíacos o accidentes cerebrovasculares tempranos entre los adolescentes con obesidad, diabetes tipo 2 o presión arterial sistólica alta.

«Aunque la diabetes tipo 2 se trata de manera agresiva en EE. UU., la obesidad debe tratarse con la misma intensidad porque tiene el mismo riesgo aumentado de envejecimiento prematuro de los vasos sanguíneos, que es un signo temprano de disfunción cardiovascular y un precursor de enfermedades cardiovasculares en edad adulta», comenta Ryder.

Los datos de este trabajo coincidirían con otro estudio, publicado en « The Journal of American College of Cardiology» (JACC), que mostraba que casi la mitad de las personas aparentemente sanas de entre 40 y 50 años podría estar desarrollando una acumulación de placas de grasa –ateroma- en las arterias y de una forma mucho más rápida de lo que se pensaba hasta el momento.

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