Observan un vínculo entre obesidad y la virulencia de la gripe común o estacional en ratones

Publicado el 17 de marzo de 2020


La obesidad es un problema de salud global cuyos riesgos son ampliamente conocidos. Por ejemplo, el Instituto de Diabetes y Enfermedades Renales y Digestivas de los Estados Unidos recoge información completa sobre las consecuencias negativas del sobrepeso y la obesidad para la salud: diabetes tipo 2, presión arterial alta, enfermedad cardiaca, derrame cerebral, apnea del sueño, síndrome del hígado graso, algunos tipos de cáncer… Pese a esto, a nivel mundial, la mitad de la humanidad padece algún grado de sobrepeso u obesidad.

Ahora, un nuevo estudio realizado en ratones podría indicar cómo la obesidad podría también aumentar la gravedad de la infección por el virus influenza, que causa la gripe común o estacional.

El artículo ha sido publicado en mBio, una revista de la Sociedad Estadounidense de Microbiología. Las conclusiones del estudio indican que la obesidad podría afectar a la diversidad viral, probablemente debido a una respuesta inmunológica deteriorada en individuos con exceso de peso.

El autor principal del estudio, el doctor Stacey Schultz-Cherry -miembro de la facultad en el Hospital de Investigación Infantil St. Jude-, señala cómo, debido a la forma en que las células responden a la gripe en un cuerpo obeso, podemos sospechar que las personas con exceso de peso no tienen buenas respuestas antivirales: "La obesidad permitiría que el virus se replique más rápido y que el organismo cometa más errores. Algunos de esos errores son potencialmente beneficiosos para el virus".

El problema de la gripe es que el virus muta, y cada año debe desarrollarse una nueva vacuna. Schultz-Cherry y sus colegas plantearon la hipótesis de que el microambiente obeso podría permitir que el virus de la gripe mute más rápidamente.

Para averiguarlo, los investigadores infectaron con el virus de influenza durante 3 días a ratones ‘en forma’ y a ratones obesos, lo que permitió que el virus se replicara. Después, recuperaron los virus de los ratones obesos y delgados y se los proporcionaron de nuevo a ratones obesos y delgados, respectivamente; de nuevo, dejaron 3 días para la replicación y luego repitieron una vez más este proceso.

"Queríamos imitar lo que sucede durante una epidemia, en la que el virus pasa de una persona a otra", comentan.

Tomando este modelo, los investigadores descubrieron que, a medida que pasaba de ratón obeso a ratón obeso, el virus mutaba. Las variantes exhibieron replicaciones virales aumentadas, lo que resultó en una mayor virulencia en los roedores con sobrepeso. "Había diferentes poblaciones, y algunos de esos virus eran más virulentos que las cepas que iban de ratón delgado a ratón delgado", comenta Schultz-Cherry.

Cuando las células interactúan con la gripe, el cuerpo generalmente prepara una respuesta inmune para detener la replicación y propagación del virus. Esta nueva investigación habría demostrado que esta respuesta de emergencia estaba ‘amortiguada’ en los ratones obesos.

No es la primera vez que se establece un vínculo entre obesidad y el virus de la gripe. Investigaciones anteriores ya  habían demostrado que las personas con obesidad o sobrepeso tendrían mayor carga viral de influenza en el aliento exhalado y que tardan más tiempo en eliminar el virus.

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